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Revista de Acuicultura.

Estudiante UCSC destaca impacto de nueva norma de olores tras conocer realidad de comunidades costeras durante práctica profesional

Estudiantes y académicos de la UCSC destacaron el impacto de la nueva norma de olores para plantas pesqueras.

El comienzo de la nueva norma que regula las emisiones de olores provenientes de plantas pesqueras representa un hito para diversas comunas de la Región del Biobío. Para Bastián Henríquez, estudiante de Química Ambiental de la UCSC, esta medida responde a una problemática que pudo observar directamente durante una práctica de Vinculación Laboral realizada en Coronel.

Durante su experiencia, el estudiante participó en la toma de muestras odorantes y en la aplicación de encuestas a vecinos de distintos sectores de la comuna, una labor que le permitió conocer de cerca las percepciones y experiencias de quienes conviven diariamente con esta situación.

“Creo que esta nueva normativa representa un avance importante para comunas como Coronel, Lota o Talcahuano. El problema de los olores ha sido una preocupación histórica para los habitantes. Mi visión se basa en la experiencia que tuve en la práctica de Vinculación Laboral, donde participé en la toma de muestras odorantes y tuve la oportunidad de recorrer distintos sectores y conversar directamente con la comunidad”, relató.

Henríquez recordó que, durante los recorridos, pudo observar la cercanía entre algunas instalaciones pesqueras y sectores residenciales, además de percibir olores asociados a procesos industriales vinculados a la elaboración de harina de pescado.

“Al conversar con los vecinos, muchas personas nos contaban que esta situación los había afectado durante años. Algunos relataban dolores de cabeza, náuseas y malestar cuando los olores eran más intensos. Más allá de los efectos físicos, también se percibía un impacto importante en la vida cotidiana y en el bienestar de las familias”, comentó.

El estudiante señaló que una de las situaciones que más le llamó la atención fue conocer testimonios sobre cómo los olores permanecían impregnados en la ropa y en los espacios domésticos, generando incomodidad e incluso sentimientos de discriminación al interactuar con personas de otras comunas.

“Comprendí que no se trata solamente de un problema ambiental. También tiene relación con la dignidad de las personas y con la forma en que viven su día a día”, afirmó.

Asimismo, recordó la impresión que le causó observar espacios públicos cercanos como plazas a algunas instalaciones industriales donde la intensidad de los olores dificultaba la permanencia de las personas, especialmente de niños y familias.

En esa línea, Elizabeth González, Jefa de Carrera de Química Ambiental UCSC, enfatizó la relevancia del aporte de la carrera en una mirada global de esta problemática. «La nueva normativa de olores constituye un avance relevante en materia ambiental, ya que permite establecer estándares para prevenir y controlar las emisiones odorantes que afectan a las comunidades. Con el fortalecimiento de la regulación ambiental, se busca mejorar la calidad de vida de las personas, y promover un desarrollo productivo más sostenible”, expresó la académica.

Desde la formación profesional, la experiencia permitió al estudiante comprender la relevancia del monitoreo ambiental y del trabajo en terreno como herramientas para aportar evidencia técnica a la toma de decisiones y al diseño de políticas públicas orientadas a mejorar la calidad de vida de las comunidades.

Sobre este tema, Alex Muñoz, Jefe de Unidad Identidad Católica UCSC, explicó lo relevante que es que se consideren temáticas ambientales y la influencia en la dignidad de las personas en su diario vivir. “La formación universitaria, el desarrollo del conocimiento y su despliegue para servir; es una de las misiones fundamentales de la UCSC. Sin embargo, la formación de la universidad con identidad católica tiene un alcance mayor, en la medida que comprendemos que el conocimiento puede integrarse, puede edificar el bien común y permite un desarrollo verdaderamente integral a la sociedad y fundamentalmente a la persona como centro de todo lo que hacemos”.

María Esperanza Mella, también estudiante de Química Ambiental UCSC y oriunda de Coronel, expresó su satisfacción respecto a esta norma. “Como persona que vive y sufre con los malos olores en Coronel a diario, creo que implementar una nueva normativa es un paso necesario. Es un alivio saber que finalmente existe una ley que obliga al rubro hacerse cargo de la contaminación que generan, en lugar de que nosotros tengamos que acostumbrarnos a vivir con el aire pesado. Como estudiante de Química Ambiental, se entiende que el olor no es solo una molestia, sino un indicador de procesos industriales que necesitan mejorarse urgentemente; sin embargo, en la práctica, la ley solo servirá si hay una fiscalización real y constante”, enfatizó la estudiante.

Para Bastián Henríquez, uno de los principales desafíos es avanzar hacia un desarrollo que considere simultáneamente la actividad productiva y el bienestar de las personas.

“La realidad de Coronel es compleja porque muchas familias dependen de la actividad pesquera. La industria genera empleo y debe seguir siendo parte del desarrollo de la comuna, pero al mismo tiempo los habitantes merecen vivir en un entorno que no afecte su bienestar cotidiano. El desafío es encontrar la forma de compatibilizar ambos objetivos”, sostuvo.

La experiencia de Bastián Henríquez refleja cómo la formación práctica y el contacto directo con los territorios permiten a los futuros profesionales comprender la dimensión humana de los desafíos ambientales. En este contexto, la entrada en vigencia de la nueva norma de olores abre una oportunidad para avanzar hacia una convivencia más equilibrada entre el desarrollo productivo y la calidad de vida de las comunidades costeras de la Región del Biobío.