Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

¿Qué falta para aplicar edición génica en la acuicultura chilena?

La edición génica abre posibilidades para desarrollar peces estériles, estudiar resistencia a SRS y piojo de mar y abordar desafíos productivos en otras especies. Expertos de la Universidad de Chile y Subpesca analizaron estas aplicaciones y los pasos regulatorios que Chile comienza a explorar para habilitar su investigación en especies hidrobiológicas.

La edición génica ha ampliado rápidamente sus posibilidades durante los últimos años. Herramientas como CRISPR-Cas permiten realizar modificaciones dirigidas en el genoma, mientras desarrollos posteriores, como la edición de bases y el prime editing, han aumentado la precisión y diversidad de las intervenciones posibles. Sus aplicaciones ya alcanzan ámbitos como la medicina, la agricultura y la producción animal, abriendo también nuevas posibilidades para la acuicultura.

Este avance tecnológico plantea, al mismo tiempo, un desafío regulatorio: cómo evaluar organismos obtenidos mediante estas herramientas y bajo qué condiciones pueden diferenciarse de un organismo genéticamente modificado (OGM). Una discusión especialmente relevante a medida que surgen aplicaciones orientadas a resistencia a enfermedades, esterilidad, desempeño productivo y otras características vinculadas con la sostenibilidad de los sistemas de cultivo.

Estas materias fueron abordadas en el webinar “Regulación de la Edición Génica: Experiencias Internacionales y Desafíos para Chile”, organizado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, con la colaboración de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile y la iniciativa EDIGEN. La jornada reunió experiencias regulatorias internacionales y nacionales, fundamentos y nuevas herramientas de edición génica, junto con el análisis de sus oportunidades para la acuicultura y de la situación normativa que actualmente enfrenta su investigación y eventual aplicación en especies hidrobiológicas en Chile.

Edición génica para esterilidad y resistencia a enfermedades

José Manuel Yáñez, profesor titular de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile y director de EDIGEN, abordó algunas de las aplicaciones que la edición génica podría tener para mejorar la sostenibilidad de la acuicultura. Entre los principales ámbitos destacó la generación de peces estériles, la resistencia a enfermedades como SRS y el desarrollo de estrategias frente al piojo de mar.

Como antecedente del potencial de estas tecnologías, Yáñez recordó el desarrollo de cerdos resistentes al virus del síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRSV), mediante la edición del receptor CD163 con CRISPR-Cas9. La investigación fue publicada originalmente en 2016 y, según expuso, posteriormente PIC recibió la aprobación de la FDA para su tecnología de edición génica orientada a la obtención de cerdos resistentes a PRRS, un caso que presentó como ejemplo del avance de estas herramientas desde la investigación hacia aplicaciones productivas.

En salmones, uno de los desarrollos expuestos corresponde a la inactivación del gen dnd, relacionado con el desarrollo de las células germinales. Investigaciones realizadas en salmón Atlántico han mostrado que su inactivación mediante edición génica permite obtener animales estériles, una característica que Yáñez consideró especialmente relevante para disminuir los riesgos asociados a la reproducción de ejemplares que eventualmente escapen desde los centros de cultivo.

“La esterilidad es una característica clave. Si uno genera un animal editado que también está susceptible a poder escapar del ambiente en el cual está confinado, uno podría pensar que la esterilidad es un complemento favorable para poder generar y finalmente comercializar estos productos”, explicó.

Otro de los focos abordados fue la resistencia a Piscirickettsia salmonis. Yáñez presentó resultados de investigaciones que han identificado una región del cromosoma 2 asociada a resistencia a SRS en salmón Atlántico, mientras que en salmón coho se ha descrito un QTL en el cromosoma 21. En este último caso, su grupo trabaja actualmente con cultivos celulares in vitro para estudiar genes candidatos y comprender mejor los mecanismos involucrados antes de una eventual aplicación en animales.

“Existe una región en el cromosoma 2 que controla en gran medida la resistencia a SRS en salmón del Atlántico. Hay un gen candidato muy importante para poder ser blanco de edición genética y transferir la resistencia a SRS mucho más rápido en poblaciones de salmón del Atlántico utilizando información de la misma especie”, señaló.

La exposición también abordó investigaciones internacionales sobre resistencia al piojo de mar. Yáñez destacó el proyecto noruego CrispResist, que estudia diferencias entre especies de salmón del Pacífico y salmón Atlántico para identificar mecanismos de resistencia y evaluar su eventual transferencia mediante CRISPR-Cas9. Entre los antecedentes mencionó estudios sobre la respuesta de los queratinocitos en salmón coho y planteó que parte de ese conocimiento podría evaluarse también frente a las especies de piojo de mar presentes en Chile.

Para Yáñez, el desafío no está únicamente en disponer de la tecnología, sino en generar un marco que permita investigarla y evaluar sus posibles aplicaciones. Entre los lineamientos impulsados desde EDIGEN destacó diferenciar edición génica y transgénesis, evaluar el producto final más que la técnica utilizada, sustentar las decisiones en evidencia y avanzar hacia una regulación que habilite la investigación y la innovación.

“Lo importante para nosotros en la universidad es que la regulación permita desarrollar investigación y también generar innovaciones que puedan ser utilizadas en la industria acuícola”, sostuvo.

Una regulación que comienza a abrir espacio a la investigación

Desde la perspectiva regulatoria, Alejandro Barrientos, jefe de la División de Acuicultura de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, explicó que Chile no cuenta actualmente con una definición legal específica para los organismos editados genéticamente. Sin embargo, precisó que el uso de una técnica de edición génica no determina por sí solo que el organismo resultante sea considerado un organismo genéticamente modificado (OGM).

La Ley General de Pesca y Acuicultura establece una definición para los OGM y, a partir de ella, Barrientos señaló que si un organismo editado no cumple con esa definición, no corresponde aplicarle la normativa establecida para organismos genéticamente modificados. En este ámbito, recordó que la Ley N° 20.116 de 2006 modificó la LGPA con el fin de prohibir o regular, según corresponda, la importación o cultivo de especies hidrobiológicas genéticamente modificadas.

“La utilización de una técnica de edición genética no determina por sí sola la calificación de que el organismo resultante sea un organismo genéticamente modificado o no. Lo que manda es la definición de OGM que está contenida en la ley”, explicó Barrientos.

Uno de los elementos que podría permitir avanzar en investigación es la figura de acuicultura experimental, definida por la LGPA para actividades destinadas a investigación científica, mejora genética, desarrollo tecnológico o docencia. No obstante, Barrientos recordó que el reglamento previsto en el artículo 67 quinquies para establecer las condiciones ambientales y sanitarias de estas actividades aún no ha sido dictado.

En este escenario, Subpesca se encuentra evaluando actualmente una solicitud para utilizar edición génica en un estudio científico acotado. Barrientos explicó que la intención, conforme se vayan cumpliendo los hitos correspondientes, es permitir esta investigación y avanzar inicialmente mediante autorizaciones caso a caso, incorporando análisis de riesgo y desarrollando una guía técnica que pueda orientar futuras iniciativas.

“Este primer paso que estamos dando tiene que ver con investigación, no con llevar animales a campo. Esa es una discusión que tenemos que tener, pero primero tenemos que ir dando los pasos de a poco y construir la estructura normativa que este tipo de actividad necesita”, sostuvo.

Este trabajo se inserta además en la Estrategia Nacional de Biotecnología 2025-2035, marco dentro del cual Subpesca proyecta desarrollar una propuesta de reglamento para el artículo 67 quinquies. Barrientos planteó que el desafío regulatorio consiste en avanzar sin perder de vista los objetivos de protección ambiental y sanitaria, pero permitiendo al mismo tiempo el desarrollo científico y biotecnológico.

Las oportunidades, además, no se restringen a los salmónidos. Barrientos mencionó el cultivo de esturiones, donde uno de los desafíos es diferenciar tempranamente hembras y machos debido a la ausencia de dimorfismo sexual y al tiempo necesario para observar el desarrollo gonadal, aspecto relevante en una producción orientada a la obtención de huevos. También destacó el desarrollo alcanzado en Chile con el turbot, donde identificó oportunidades biotecnológicas relacionadas con la obtención de poblaciones monosexo, la triploidía o la inhibición del desarrollo gonadal.

“De momento creo que lo importante es poder habilitar y transparentar la investigación que se pueda hacer conforme a las herramientas biotecnológicas. Creo que es un momento en la historia de nuestro país súper particular, súper necesario y en el cual podemos avanzar mucho en estas cosas”, afirmó.