
La salmonicultura está profundamente vinculada al desarrollo del sur de Chile. A su alrededor se ha construido una cadena de valor que genera empleo, conocimiento, innovación y emprendimiento, junto con una red de proveedores que ha crecido y se ha especializado al ritmo de los desafíos de la industria.
Por eso, cuando hablamos de sostenibilidad y competitividad, no podemos mirar únicamente a las empresas productoras. Tenemos que mirar al ecosistema completo y, especialmente, a las capacidades que se han construido en los territorios donde esta actividad se desarrolla.
Desde esa perspectiva, el primer año del Programa Territorial Integrado (PTI) Industria Sostenible del Salmón, articulado por Corfo Los Lagos, deja aprendizajes y avances relevantes. Uno de ellos ha sido generar un espacio de trabajo en el que empresas productoras, proveedores, gremios, instituciones públicas y academia han podido identificar brechas, compartir experiencias y avanzar en iniciativas comunes.
Esto es especialmente importante porque muchos de los desafíos que hoy enfrenta la salmonicultura difícilmente pueden ser resueltos de manera aislada. La reducción de emisiones, la incorporación de tecnología, el fortalecimiento de proveedores regionales o el desarrollo de nuevas soluciones requieren colaboración y, sobre todo, capacidad para conectar necesidades con conocimiento y capacidades disponibles.
Durante este primer año comenzamos a ver resultados concretos de ese trabajo. La construcción de una metodología para abordar la medición de la huella de carbono de los proveedores, por ejemplo, permite avanzar en un desafío que será cada vez más relevante para toda la cadena de valor. Medir mejor no es un fin en sí mismo: permite contar con información, identificar brechas y tomar mejores decisiones.
Algo similar ocurre con la Plataforma Digital de Proveedores de la Industria del Salmón. Más que un registro de empresas, su potencial está en permitirnos conocer las capacidades que existen en el territorio y conectar de mejor manera las necesidades de la industria con proveedores que muchas veces ya cuentan con soluciones desarrolladas localmente.
Esto tiene un valor especial para la Región de Los Lagos. Durante décadas se ha desarrollado aquí un ecosistema proveedor altamente especializado, con conocimiento y experiencia para responder a las particularidades de operar en el sur de Chile. Muchas de esas capacidades hoy tienen incluso potencial para proyectarse hacia otros sectores y mercados. Fortalecerlas y visibilizarlas es también fortalecer la competitividad regional.
Del desarrollo de herramientas a su utilización
Si durante el primer año el foco estuvo puesto en identificar brechas, articular actores y desarrollar herramientas, el segundo año plantea un desafío distinto: hacer que esas herramientas se utilicen, crezcan y generen resultados concretos.
Una plataforma adquiere valor cuando permite generar conexiones y nuevas oportunidades. Una metodología de medición de huella cobra sentido cuando más organizaciones pueden incorporarla y utilizar la información para mejorar su desempeño. Y una instancia de articulación se consolida cuando es capaz de transformar conversaciones y diagnósticos en iniciativas que permanezcan en el tiempo.
En esta nueva etapa también será importante seguir ampliando la participación. La cadena de valor de la salmonicultura reúne empresas de distintos tamaños, proveedores, emprendimientos, trabajadores, academia, instituciones públicas y comunidades que se vinculan de diferentes maneras con la actividad. Incorporar esas miradas permite entender mejor las brechas y construir soluciones que respondan a las características del territorio.
Desde el Consejo del Salmón creemos en el valor de la colaboración público-privada y en la construcción de relaciones de largo plazo con los territorios. Entendemos, además, que la sostenibilidad no se agota en los indicadores ambientales. También se expresa en la capacidad de generar empleo, innovación, conocimiento, oportunidades para proveedores locales y capacidades que permanezcan en las regiones.
El segundo año del PTI es una oportunidad para avanzar precisamente en esa dirección: pasar de la articulación a una mayor implementación y de las herramientas desarrolladas a resultados que puedan ser reconocidos por quienes forman parte de esta cadena de valor.
Tenemos una industria con décadas de experiencia, proveedores altamente especializados, universidades y centros de conocimiento, instituciones públicas y organizaciones que conocen el territorio. El desafío es lograr que esas capacidades se conecten cada vez mejor.
Porque fortalecer una salmonicultura sostenible también significa fortalecer el ecosistema que se ha desarrollado a su alrededor y generar condiciones para que el conocimiento, la innovación y las oportunidades que produce esta actividad sigan creciendo desde el sur de Chile.

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