
La Central de Alarmas de Bomberos de Puerto Montt despachó al menos 23 carros hacia el lugar del siniestro. Debido a la magnitud de las llamas, las autoridades solicitaron el apoyo inmediato de las compañías de Calbuco y Maullín, las cuales coordinaron camiones aljibe para el abastecimiento continuo de las piscinas de ataque. En el sitio se constituyó un puesto de comando unificado integrado por Bomberos, Carabineros, personal del SAMU y el alcalde de Calbuco, con el objetivo de evaluar los riesgos potenciales para la población y la infraestructura colindante.
Las labores de extinción se tornaron complejas debido a que las bodegas albergaban material plástico, líquidos, químicos y combustible. Ante esta situación, el municipio local delegó a su oficina de medio ambiente el estudio del impacto provocado por la densa columna de humo, la cual fue visible desde distintos puntos de la provincia de Llanquihue. A pesar de la presencia de sustancias peligrosas, los equipos técnicos informaron de manera preliminar que no se registraron riesgos inmediatos para los habitantes debido a la baja densidad poblacional del sector y la favorable dispersión del humo en la atmósfera.
Al momento de iniciarse el fuego, cerca de 35 trabajadores se encontraban en el interior de las dependencias. Los protocolos internos de evacuación funcionaron de forma correcta, permitiendo que la totalidad del personal resultara sin lesiones. Tras el control de la emergencia, la empresa determinó la suspensión total de sus funciones operativas, mientras que las autoridades correspondientes abrieron una investigación para esclarecer las causas exactas que originaron el siniestro.
Créditos Fotografía: Biobiochile.cl

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