
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futura para convertirse en una herramienta disponible, pero aún subutilizada en su potencial productivo. Esa fue una de las principales conclusiones del keynote inaugural del Innovation & Technology Summit Transforma 2026, donde el vicepresidente de Huawei para Latinoamérica, Ángel Izurieta, centró su exposición en el desafío que enfrentan hoy las organizaciones para avanzar desde la experimentación hacia la ejecución efectiva de estas tecnologías.
Desde una mirada estratégica, el expositor planteó que el principal obstáculo no radica en la tecnología en sí, sino en la forma en que las empresas están abordando su implementación, muchas veces enfocadas en pilotos que no logran escalar ni generar impacto concreto en sus operaciones.
“La tecnología funciona, las capacidades que tenemos con la inteligencia artificial son brutales. El problema es que muchas veces elegimos mal el caso de uso, no nos atrevemos a cambiar el modelo de negocio y terminamos desarrollando pilotos que no llegan a nada”, advirtió.
“Tenemos que salir del mundo de los pilotos”
En esa línea, sostuvo que el actual momento de la industria exige un cambio de enfoque, donde la prioridad esté en la ejecución y no en la experimentación aislada. Según indicó, este proceso implica repensar la forma en que las organizaciones integran la tecnología en sus procesos productivos y en la generación de valor.
“Este año 2026 yo lo llamo el año de la ejecución. Tenemos que salir del mundo de los pilotos, de las ideas que no se implementan. Las buenas ideas por sí solas no sirven de nada si no se ponen en práctica, idealmente en producción y no como pruebas”, afirmó.
Izurieta también abordó la percepción de riesgo que suele acompañar la adopción de nuevas tecnologías, señalando que este fenómeno no es nuevo y que ha estado presente en distintos momentos de la historia frente a cambios disruptivos. En ese contexto, planteó que la inteligencia artificial debe entenderse como un habilitador, cuyo impacto dependerá de las decisiones que tomen las organizaciones respecto de su uso.
“La inteligencia artificial, como cualquier tecnología disruptiva, es neutra. Nosotros decidimos para qué utilizarla. Por eso, las compañías tienen que entender primero dónde está la captura de valor y a partir de eso definir cómo implementar la tecnología, no al revés”, sostuvo.
Para la salmonicultura
En su exposición, el ejecutivo también destacó el potencial de la inteligencia artificial en sectores productivos como la salmonicultura, la manufactura y otras industrias intensivas en recursos, donde herramientas como el análisis de imágenes, la automatización y la visión computacional ya están generando mejoras en eficiencia y toma de decisiones.
“Pensando en las oportunidades, especialmente para una región como Los Lagos, la inteligencia artificial cumple un rol clave en el uso de herramientas como imágenes satelitales o computer vision en sectores como la salmonicultura. Lo mismo ocurre en la manufactura, con procesos de automatización mediante robótica que permiten avanzar hacia un desarrollo productivo mucho más eficiente. Los casos de uso y las oportunidades son amplios, por lo que es necesario abordarlo con una mirada integral”, indicó.
Finalmente, el expositor enfatizó la necesidad de abordar estos procesos sin temor, entendiendo que los ciclos tecnológicos han demostrado históricamente su capacidad para generar nuevas oportunidades, incluso en contextos de cambio estructural en el empleo.
“Siempre que ha habido un avance tecnológico ha existido miedo, pero también se han generado nuevas oportunidades. La invitación es a no quedarse paralizados y a preguntarse qué podemos hacer con la tecnología, más que qué va a hacer la tecnología con nosotros”, concluyó.

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