Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Columna: Día Internacional de la mujer. Un día para recordar

En esta columna, Alin Casado, miembro de la directiva de Women in Chilean Aquaculture (WICA), presidenta de MEVEA y BioFarm Health Manager en BioMar Chile, reflexiona sobre el origen histórico del Día Internacional de la Mujer y analiza las brechas laborales que aún enfrentan las mujeres en el mundo del trabajo, incluyendo desigualdad salarial, acceso a cargos de liderazgo y situaciones de discriminación, con énfasis en los desafíos que persisten en sectores productivos como la acuicultura.

El 25 de marzo de 1911 en la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, murieron 146 trabajadoras obreras de una fábrica de camisas (Triangle Shirtwaist). El edificio donde ellas cumplían sus labores se incendió y no pudieron escapar de las llamas porque las puertas estaban cerradas, para que no pudieran salir durante la jornada de trabajo.

De manera anterior, en 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, realizada en Copenhagen, ya se había establecido la conmemoración del día Internacional de la Mujer Trabajadora. El movimiento tenía como propósito evidenciar las brechas laborales existentes entre hombres y mujeres, no solamente acerca de los salarios significativamente más bajos para las mujeres en comparación con los hombres, ocupando puestos de trabajo con labores equivalentes, sino que también respecto de las enormes diferencias en cuanto a oportunidades de desarrollo profesional.

El siniestro de la fábrica de camisas vino a confirmar la necesidad de implementar medidas orientadas a lograr un cambio de las condiciones laborales en que se desempeñaban las mujeres trabajadoras, así como también a dignificar y reconocer la importancia de la mujer en el mundo laboral.

Actualmente, luego de ciento catorce años de la tragedia de Triangle Shirtwaist, los desafíos de la sociedad para mejorar las condiciones laborales de la mujer siguen vigentes y están a la espera de ser resueltos.

Siguiendo con este mismo punto, es importante hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué se entiende por condiciones laborales adecuadas para las mujeres?.  La respuesta es que a igualdad de deberes y responsabilidades, los derechos laborales de la mujer, incluyendo el salario, sean también equivalentes a aquellos percibidos por los hombres. Que las oportunidades de incorporación en el mercado laboral, de desarrollo profesional y ocupación de cargos de liderazgo en que la toma de decisiones es fundamental, sean realmente factibles para la mujer, y que sea de manera amplia y no una realidad escasa representada por casos de excepción. 

En América Latina y el Caribe la participación de la mujer en el mundo laboral alcanza un 68% en comparación con los hombres, en que la ocupación laboral es de un 93%. Además, comparativamente con los hombres, las mujeres perciben una remuneración 30% menor y su desarrollo laboral es mayormente en puestos de trabajo de menor jerarquía (Banco Mundial, art marzo 07; 2025).

De acuerdo con los datos más recientes presentados por el INE (Instituto Nacional de Estadística), en nuestro país las mujeres perciben un sueldo en promedio un 28% menor que los hombres, para puestos de trabajo equivalentes. Junto con lo anterior, en empresas chilenas solo el 18 % de los cargos directivos están ocupados por mujeres.

Otro aspecto relevante es el impacto de los sesgos inconscientes y de la discriminación que afecta a las mujeres. Respecto de ello, en un estudio liderado por la Médico Veterinaria y candidata a Doctor, Karoline Moreira Barburio, cuyo objetivo fue evaluar las principales brechas y barreras que enfrentan las mujeres que trabajan en la acuicultura en Brasil, el 75,1% de las mujeres reportó haber enfrentado prejuicios por razones de género. Además, un 75,4% de las encuestadas afirmó haber sentido discriminación en su trabajo por el hecho de ser mujer. Junto con ello, un 48,7% declaró haber vivido situaciones de acoso, ya sea moral o sexual. 

De manera contradictoria con todo lo anterior, la trascendencia de la participación de la mujer en el mercado laboral es ampliamente reconocida, tal como se señala en un estudio del Banco Mundial publicado en 2025, en que se indica: “La participación de las mujeres en el mercado del trabajo no solo es una cuestión de equidad, sino también un factor determinante para el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza”. Así mismo en una publicación de rhmanagment (3 de marzo de 2025) se cita un informe realizado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), que indica que las empresas con mayor participación de la mujer en sus directorios y equipos ejecutivos, alcanzan un aumento de su productividad en un 20%. Por lo tanto, no se trata sólo de un tema de equidad y justicia social, sino del impacto positivo que tiene el desarrollo profesional de la mujer a nivel económico como beneficio para las empresas y el país.  

El punto de partida para la materialización del cambio:

La base fundamental para la incorporación de un cambio real depende de la toma de conciencia respecto de la discriminación hacia la mujer y de reconocer la existencia de barreras impuestas que impiden un desarrollo profesional equitativo entre mujeres y hombres. Desde ese lugar, es posible identificar el o los desafíos a abordar, así como también tomar decisiones y llevar a cabo la implementación de acciones que permitan alcanzar una transformación concreta. Es por ello, que las posibilidades de cambios profundos nacen desde la comprensión de la sociedad en su totalidad respecto de un problema. Entonces es la misma sociedad, la que de manera individual, persona a persona, así como también a través de diversos grupos y organizaciones, puede ser el motor de concientización y el impulso para un cambio que trasciende.

El día internacional de la mujer, un día para recordar, tomar conciencia e implementar acciones para una transformación real.