Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Cuellos de botella regulatorios frenan el desarrollo de la acuicultura en Irlanda

Acuicultores irlandeses advierten que los retrasos en licencias frenan inversión y empleo, y piden tratar la reforma regulatoria como prioridad nacional.

La organización gremial IFA Aquaculture llamó a que la reforma del sistema de licenciamiento acuícola en Irlanda sea abordada como una prioridad nacional, advirtiendo que los retrasos prolongados en la tramitación de permisos están afectando la inversión, el empleo y el desarrollo de las comunidades costeras, pese a que los operadores cumplen con la normativa vigente.

La solicitud fue planteada durante una presentación ante el Comité Conjunto del Oireachtas (Parlamento Nacional de Irlanda) sobre Pesca y Asuntos Marítimos, donde el presidente de IFA Aquaculture, Finian O’Sullivan, expuso las principales dificultades que enfrenta el sector producto de un régimen de licencias que, según indicó, puede tardar varios años en resolverse.

“En algunos casos, las empresas acuícolas han operado durante una década o más sin una certeza adecuada respecto de sus licencias, a pesar de cumplir plenamente con los requisitos regulatorios. Este nivel de retraso sitúa a la acuicultura irlandesa en una clara desventaja frente a nuestros homólogos europeos”, señaló O’Sullivan ante la comisión parlamentaria.

IFA Aquaculture agrupa a representantes de todos los sectores de la acuicultura irlandesa, incluyendo productores de peces, moluscos, algas y otras especies. De acuerdo con cifras del propio sector, la acuicultura en Irlanda genera más de 1.800 empleos directos en zonas costeras y más de 15.000 puestos indirectos en actividades asociadas al procesamiento de productos del mar y servicios marítimos.

El sector en cifras

Según datos del informe Business of Seafood 2024 de BIM, la producción acuícola irlandesa alcanza las 38.500 toneladas, con un valor estimado de €211 millones, mientras que el valor agregado bruto del sector a la economía nacional en 2024 se situó en €73 millones.

Desde el gremio sostienen que tanto el volumen como el valor de la producción podrían incrementarse de manera significativa mediante un uso más eficiente de los centros ya licenciados y permitiendo que las condiciones de las licencias se adapten a sistemas productivos más modernos y eficientes.

En ese contexto, O’Sullivan afirmó que resulta indispensable avanzar hacia un marco normativo más coherente, mediante la introducción de una legislación consolidada que integre las normas primarias, secundarias y sus modificaciones en un solo cuerpo legal. Si bien reiteró el compromiso del sector con los estándares ambientales, cuestionó la fragmentación del sistema actual.

“El sector acuícola apoya plenamente evaluaciones ambientales rigurosas, el cumplimiento de la legislación nacional y de la Unión Europea, y la protección de nuestro entorno marino. Lo que solicitamos es un proceso de licenciamiento oportuno, coherente, adecuadamente dotado de recursos y jurídicamente sólido”, sostuvo.

Burocracia y permisología

IFA Aquaculture planteó que el régimen vigente se caracteriza por evaluaciones duplicadas, procesos de decisión secuenciales en lugar de paralelos y extensos períodos de incertidumbre, lo que, a su juicio, termina debilitando la protección ambiental, la confianza pública y el desarrollo sostenible del sector.

Entre las medidas propuestas por la organización se encuentra la introducción de licencias con una duración de hasta 20 años, junto con plazos claros para la toma de decisiones, mayor dotación de recursos técnicos para las evaluaciones, mejor acceso a financiamiento mientras persistan los retrasos y el análisis de un enfoque de planificación territorial, como planes de áreas marítimas designadas para la acuicultura.

O’Sullivan añadió que los compromisos ya establecidos en el Programa de Gobierno deben materializarse, señalando que un sistema de licenciamiento más eficiente y transparente beneficiaría tanto a los reguladores como a los productores y al conjunto de actores vinculados a la actividad acuícola.

Estados Unidos

A este escenario se suma la preocupación del sector por la prohibición de las exportaciones de salmón de cultivo irlandés a Estados Unidos, medida que entrará en vigor el 1 de enero de 2026, tras una decisión adoptada por la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) bajo el marco de la Marine Mammal Protection Act.

En una declaración pública emitida tras conocerse la resolución, la IFA sostuvo que la determinación del organismo estadounidense responde a “una interpretación legal técnica y no evidencia de daño ni de incumplimientos por parte de las operaciones de cultivo de salmón en Irlanda”.

En la misma línea, el secretario general de la Irish Fish Processors & Exporters Association (IFPEA), Brendan Byrne, instó a una reacción inmediata del Ejecutivo irlandés.

“Un esfuerzo diplomático inmediato por parte de todo el Gobierno para resolver este problema”, planteó Byrne, advirtiendo además que “la pérdida de acceso al mercado estadounidense no solo amenaza el empleo y la inversión en las comunidades costeras, sino que también socava la confianza en las exportaciones de productos del mar de Irlanda a nivel global”.