
El plan de descontaminación del Lago Villarrica está marcando un nuevo escenario para las actividades productivas que operan en su cuenca, incluyendo la salmonicultura. La evolución de la normativa ambiental, junto con mayores exigencias en materia de emisiones, gestión de residuos y responsabilidad legal, plantea desafíos que trascienden el cumplimiento regulatorio y obligan a repensar las estrategias de operación. En esta columna, Axel Paulsen, director de Biocambio, reflexiona sobre el impacto de este nuevo contexto para las pisciculturas y el papel que pueden desempeñar las soluciones biotecnológicas en la protección del ecosistema y la sostenibilidad productiva.
«El hermoso Lago Villarrica, conocido históricamente como Mallolafquén, está en un peligro muy grave. El último verano terminó con un récord alarmante de 9 alertas de bandera roja debido a la presencia de un alga verde muy tóxica en sus aguas, lo que pone en riesgo la salud de la población y el turismo. El gran problema de este lago es que funciona como una tina de baño gigante que se vacía de forma extremadamente lenta, ya que su agua tarda unos 17 años en renovarse por completo. Esto significa que cualquier contaminante que tiren las industrias o las personas se queda atrapado allí durante casi una generación, acumulándose y ahogando la vida del ecosistema. En medio de esta delicada crisis, las 13 pisciculturas que operan en la zona están bajo la mirada y la exigencia de toda la comunidad.
Hace poco, el gobierno retiró y volvió a presentar el Plan de Descontaminación del lago en la Contraloría para hacerle algunos ajustes de forma. Muchos productores de salmón creen que esto significa que el plan se va a retrasar por años y que pueden seguir operando como siempre. Sin embargo, pensar así es una trampa muy peligrosa. La intención del Estado de limpiar el lago no va a cambiar, y esperar a que el plan esté firmado para empezar a mejorar la tecnología de sus plantas es una estrategia que los dejará fuera del juego por no actuar a tiempo.
La forma en que se mide la contaminación va a cambiar por completo. Antes, las leyes solo exigían que el agua que salía de la piscicultura no tuviera más de cierta cantidad de fósforo en un momento dado. Pero el nuevo plan va a medir los kilogramos totales de fósforo que una empresa arroja durante todo 1 año. Además, las exigencias serán enormes: la industria del salmón tendrá que financiar casi 35 millones de dólares para reducir sus emisiones de fósforo en un 82 por ciento. Por si fuera poco, cada piscicultura tendrá solo 6 meses desde que se publique el plan para presentar un informe detallado explicando exactamente cómo va a cumplir con estos nuevos límites anuales.
Pero el peligro más grande ya no es perder dinero, sino perder la libertad. Con la nueva Ley de Delitos Económicos y Ambientales, el incumplimiento de las normas ya no se soluciona pagando una multa. Ahora, los gerentes, directores y operarios de las pisciculturas que contaminen los ríos o el lago de forma descuidada pueden ir a la cárcel por hasta 10 años. Eludir las evaluaciones ambientales o hacer cambios no autorizados en las plantas de residuos ahora es considerado un delito penal muy grave que persigue directamente a las personas que toman las decisiones.
A esto se le suma un nuevo y estricto reglamento para el manejo de los lodos que generan las pisciculturas. Desde ahora, las empresas ya no pueden botar estos desechos de cualquier manera. Los lodos deben ser tratados bajo estrictas aprobaciones de salud y queda totalmente prohibido aplicarlos en suelos muy arenosos, en terrenos con pendientes de más del 15 por ciento, o en campos donde las vacas vayan a pastar antes de 30 días. Cumplir con esto usando los métodos antiguos es casi imposible y extremadamente caro.
La solución no es comprar Filtros rotatorios gigantescos creyendo que harán todo el trabajo, porque estos equipos solo sirven para separar los sólidos pesados, pero son totalmente incapaces de reducir el fósforo, el nitrógeno o la DBO5 disueltos en el agua. Para eliminar estos contaminantes disueltos, se necesita de la biología. Ahí es donde entra nuestra tecnología de optimización biológica llamada BioEscudo 24/7, que desarrollamos en Biocambio. En lugar de intentar corregir el desastre al final de la planta, BioEscudo actúa directamente dentro del pez, tratándolo como un pequeño biorreactor natural. Al inocular bacterias buenas en el agua o el alimento, aceleramos la digestión digestiva del salmón. El resultado es doble: por un lado, las fecas se vuelven densas y pesadas, facilitando enormemente su separación física en los filtros rotatorios; por el otro, la biología microbiana consume y degrada activamente el nitrógeno, el fósforo y la materia orgánica disuelta, logrando reducciones del 99 por ciento en fósforo total, 94 por ciento en nitrógeno amoniacal y 95 por ciento en DBO5 antes de que el agua sea devuelta al lago.
Lo más extraordinario de este tratamiento biológico es que, al mismo tiempo que limpia los residuos industriales líquidos desde el interior del pez, mejora radicalmente todos sus parámetros productivos y su bienestar general. El uso de estas bacterias buenas fortalece la salud y el sistema inmune del salmón, logrando un aumento comprobado del 46 por ciento en la mucosa protectora de su piel y una ganancia de peso extra del 13 por ciento en comparación con las dietas tradicionales. Al estar más sanos y protegidos por este escudo natural, la mortalidad semanal de los peces disminuye en un 66 por ciento y se reduce la necesidad de realizar los estresantes baños químicos tradicionales contra patógenos. Esto se traduce en un gran aumento en el bienestar de la biomasa y permite que los salmones alcancen su peso ideal un mes más rápido, reduciendo el ciclo de crecimiento de 7 a 6 meses. Es un sistema altamente seguro que cuenta con los permisos de SAG y de DIRECTEMAR, y que nos valió el Premio Nacional de Sustentabilidad en el año 2025.
En Biocambio trabajamos con el respaldo internacional de Korin de Brasil y el prestigioso Centro Mokiti Okada, líderes mundiales con más de 30 años de investigación científica.
Si eres dueño, gerente o técnico de una piscicultura en el sur de Chile y quieres proteger tu negocio, tu libertad y la salud de nuestros lagos, te invito a actuar hoy mismo.
Soy Axel Paulsen, director de Biocambio y columnista en la revista Mundo Acuícola.
Puedes escribirme directamente a axel@biocambio.cl para agendar una asesoría técnica completamente gratuita y diseñar un plan a la medida de tu empresa.»

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