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Revista de Acuicultura.

Nuevo protocolo establece 33 indicadores para evaluar el bienestar de trucha arcoíris en agua de mar

El Centre for Aquaculture Progress publicó una nueva herramienta para el monitoreo del bienestar de trucha arcoíris durante su engorda en agua de mar. El protocolo reúne indicadores individuales, grupales y ambientales, establece una escala de evaluación de cuatro niveles y entrega orientaciones para su aplicación en centros de cultivo.

El Centre for Aquaculture Progress publicó un nuevo protocolo que establece 33 Indicadores Operacionales de Bienestar (OWI, por sus siglas en inglés) para evaluar trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) durante su etapa de engorda en agua de mar.

Publicado el 17 de agosto de 2026, el documento corresponde a la primera herramienta de este tipo para la evaluación del bienestar de trucha arcoíris cultivada en sistemas marinos que incorpora un sistema de puntuación sustentado en una revisión de literatura científica específica para la especie y etapa productiva en cada indicador, según señala la organización.

El protocolo fue desarrollado para su utilización rutinaria en condiciones comerciales y está dirigido principalmente al personal de centros de cultivo, además de profesionales vinculados a organismos de certificación, auditorías y compradores. También fue diseñado buscando alinearse con requerimientos de monitoreo y evaluación de certificaciones como RSPCA Assured y Aquaculture Stewardship Council (ASC).

Indicadores individuales, grupales y ambientales

Los 33 OWI se distribuyen en tres categorías: 14 indicadores individuales, cinco grupales y 14 ambientales. Para cada uno, el protocolo incorpora orientaciones de evaluación, imágenes de referencia y un sistema de puntuación dividido en cuatro niveles, desde 0 hasta 3.

Entre los indicadores individuales se consideran aspectos como condición corporal, pérdida de escamas, heridas, cambios de coloración, daños en hocico, mandíbula, ojos, opérculos, branquias y aletas, además de la presencia de piojos de mar. Los indicadores grupales incluyen mortalidad y comportamientos anómalos, agresivos, alimentarios y de natación.

En materia ambiental, la herramienta incorpora densidad de cultivo, oxígeno disuelto, temperatura, dióxido de carbono, pH, turbidez, sólidos suspendidos totales, amonio, nitrito, nitrato, metales, velocidad del agua, salinidad y sulfuro de hidrógeno.

Los OWI buscan facilitar evaluaciones que puedan realizarse directamente en las instalaciones productivas. A diferencia de otros parámetros que requieren análisis de laboratorio, como las concentraciones de cortisol plasmático, estos indicadores fueron seleccionados considerando su base científica, factibilidad práctica y capacidad para aportar información útil para la toma de decisiones.

Una escala para identificar posibles problemas

Cada indicador es evaluado mediante una escala de 0 a 3, adaptada para trucha arcoíris en agua de mar y alineada con el sistema utilizado por el protocolo Laksvel para salmón Atlántico.

En términos generales, el nivel 0 representa ausencia de lesiones o desviaciones, o condiciones ambientales dentro del rango óptimo; el nivel 1 identifica desviaciones menores; el nivel 2 corresponde a lesiones o desviaciones claras; y el nivel 3 representa las situaciones de mayor severidad o condiciones ambientales alejadas del rango óptimo.

Sin embargo, el documento advierte que estas puntuaciones deben interpretarse como indicadores de riesgo para el bienestar y no como una medición directa del estado de bienestar del pez. Por esta razón, recomienda considerar conjuntamente distintos indicadores y observar su evolución a través del tiempo, en lugar de utilizar una medición aislada para establecer conclusiones.

El protocolo también establece criterios para facilitar su aplicación comercial. La frecuencia de monitoreo puede variar según el indicador y las condiciones de cada centro, mientras que parámetros como comportamiento, mortalidad, oxígeno disuelto y temperatura deberían ser observados diariamente. Para los indicadores morfológicos, se plantea una evaluación idealmente semanal y, como mínimo, mensual.

El protocolo también identifica brechas de conocimiento

Uno de los aspectos que aborda el documento es la diferencia en la solidez de la evidencia científica disponible para cada indicador. Para transparentarla, el protocolo clasifica tanto la evidencia específica existente para trucha arcoíris como el grado de validación científica de los umbrales utilizados.

Entre los parámetros ambientales, por ejemplo, el oxígeno disuelto presenta evidencia específica y validación de umbrales calificadas como altas. La densidad de cultivo y la temperatura cuentan con evidencia alta para trucha arcoíris, aunque la validación de sus umbrales es considerada moderada. En contraste, indicadores como nitrito, nitrato, salinidad y sulfuro de hidrógeno presentan niveles de evidencia o validación calificados como muy bajos.

El documento reconoce además que, cuando la investigación disponible específicamente para trucha arcoíris en agua de mar resulta insuficiente, se recurrió a estudios realizados en otros sistemas productivos, etapas del ciclo de vida y otros salmónidos, incluido el salmón Atlántico. La selección de los umbrales consideró la calidad de los estudios y su grado de aplicabilidad a condiciones comerciales de engorda en agua de mar.

Por esta razón, el Centre for Aquaculture Progress plantea el protocolo como un documento que continuará evolucionando a medida que aparezca nueva evidencia científica y se acumule experiencia de aplicación en terreno. La organización señala que será revisado al menos cada dos años, considerando avances en ciencia del bienestar, cambios en estándares de certificación y retroalimentación proveniente de productores, investigadores y organismos reguladores.

El Rainbow Trout Operational Welfare Indicator (OWI) Protocol: Ongrowing, Seawater, versión 1.0, se encuentra disponible, junto con materiales complementarios para su aplicación.