
Un equipo de investigadores del instituto noruego Nofima está evaluando un cambio en la forma en que se incorpora el zinc en el alimento para salmón, con el objetivo de mejorar su absorción en los peces y reducir su liberación al ambiente. La propuesta consiste en añadir el mineral en el recubrimiento del pellet, en lugar de incorporarlo en la premezcla del alimento antes del proceso de extrusión, como ocurre actualmente.
El zinc es un micronutriente esencial para los peces, ya que participa en procesos fisiológicos clave, entre ellos la reparación de tejidos y cicatrización de heridas. Sin embargo, en los alimentos actuales solo una fracción relativamente pequeña del zinc es retenida por el salmón, mientras que una proporción significativa se pierde hacia el medio acuático.
Esta situación cobra especial relevancia en Europa, donde las autoridades buscan reducir las emisiones de zinc al ambiente. Actualmente, el límite permitido es de 180 mg de zinc por kilogramo de alimento para salmónidos y 150 mg/kg para otras especies de peces, aunque la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha propuesto reducir también a 150 mg/kg el nivel permitido para el alimento destinado a salmón.
“Deberíamos cambiar la forma en que agregamos el mineral zinc al alimento para salmón”, plantea Antony Philip, investigador de Nofima especializado en nutrición mineral en peces.
En la fabricación convencional de alimento, el zinc se incorpora en una premezcla de micronutrientes que luego pasa por el extrusor, un proceso que aplica altas temperaturas y presión para formar los pellets. Posteriormente, estos pellets se recubren con aceites mediante un proceso de vacío. Este recubrimiento permite incorporar ingredientes sensibles al calor, aunque los minerales generalmente no se añaden en esta etapa debido a que toleran bien las altas temperaturas.
El problema identificado por los investigadores es que, durante la extrusión, el zinc puede quedar atrapado en estructuras rígidas de proteínas formadas por el calor, lo que dificulta su liberación y posterior absorción en el intestino del pez.
“Cuando el zinc queda atrapado en estas estructuras, su liberación y absorción en el intestino del salmón se dificulta”, explica Philip.
Para evaluar esta hipótesis, el equipo desarrolló ensayos en el Feed Technology Centre de Nofima, donde se probó el nuevo método de incorporación en post-smolt de salmón de entre 200 y 280 gramos, mantenidos en tanques en tierra con agua de mar.
Hallazgos
Los resultados mostraron que, cuando el zinc se añadió en el recubrimiento del pellet, la digestibilidad del mineral aumentó hasta en 15 puntos porcentuales, mientras que la cantidad de zinc presente en las heces se redujo hasta en 25%.
Según los investigadores, este cambio podría generar un triple beneficio: una mayor absorción del zinc por parte de los peces, menores pérdidas del mineral al ambiente y una reducción en las concentraciones de zinc presentes en los lodos provenientes de la acuicultura, lo que facilitaría su valorización y reutilización.
El trabajo continúa ahora a través del proyecto TOP-zinc, que busca optimizar las estrategias de suplementación del mineral y evaluar sus efectos en la salud de los peces en ensayos de largo plazo en jaulas marinas. El proyecto se desarrolla en colaboración con el Institute of Marine Research, Akvaplan-niva, Mowi Feed AS, Huvepharma NV y NIVA, con financiamiento del Norwegian Seafood Research Fund (FHF).
Desde FHF advierten que el exceso de zinc puede afectar la vida microscópica presente en los alrededores de los centros de cultivo, por lo que mejorar su absorción en los peces podría contribuir a reducir impactos ambientales.
“Con el cambio climático, tanto la necesidad como la conciencia de minimizar nuestro impacto negativo están aumentando”, señala Renate Johansen, directora de I+D de FHF.
Además, agrega que eventuales cambios regulatorios podrían exigir una reducción en los niveles de zinc en el alimento, lo que hace necesario desarrollar soluciones que permitan mantener una nutrición adecuada en los peces.
“Los nuevos requisitos de la Unión Europea podrían significar que los niveles de zinc en el alimento deban reducirse. Esto podría provocar enfermedades por deficiencia en el salmón si no encontramos una buena solución que permita que más zinc del alimento sea absorbido por los peces y menos llegue al ambiente”, explica Johansen.
Para Philip, el interés de la industria por este tipo de soluciones está creciendo rápidamente. “En el pasado, la baja digestibilidad del zinc era solo un problema biológico, pero ahora también se está convirtiendo en un desafío operativo”, concluye.

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