
En medio de los paisajes imponentes del sur de Chile, una pequeña escuela pública ubicada en una de las zonas más aisladas de la región está marcando una diferencia significativa en la formación de nuevas generaciones ligadas al mar. Se trata de la Escuela Fronteriza Juan Soler Manfredini, ubicada en la comuna de Cochamó, que actualmente imparte la carrera técnica de acuicultura a estudiantes de tercero y cuarto medio.
Con solo 18 alumnos en esta especialidad, el establecimiento ha logrado sostener una propuesta educativa con sentido territorial, pese a las dificultades logísticas y de conectividad. Geisha Bonilla, directora del establecimiento, junto a Viviana Lemus, coordinadora del área acuícola, lideran el proceso con vocación y compromiso.
“El gran desafío que hoy día nos convoca es relevar la importancia que tiene el ámbito de la acuicultura para el desarrollo posterior comunal y también para forjar un futuro para estos niños, que puedan permitirles un buen estándar de vida, que eso es lo que uno como directora y como funcionario de la escuela pretendemos lograr”, explicó Bonilla.
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Desde la coordinación del área, Viviana Lemus apuntó a la necesidad de fortalecer el equipamiento y los procesos de capacitación. “Si bien se ha implementado con muchos proyectos, pero siguen faltando recursos, ya en lo que es capacitación, conocimiento, actualización de conocimiento, por ejemplo, también insumos, insumos tan básicos como un medio de cultivo, por ejemplo, para cultivar una microalga. Agradecer la visita de la universidad y agradecer también el apoyo que ellos quieren brindar”, señaló.
En el marco de una visita realizada por el programa PTEC Ostra Japonesa de la Universidad Católica del Norte, se abrieron nuevas posibilidades de colaboración. Desde la casa de estudios superiores manifestaron el interés por aportar mediante capacitaciones técnicas al equipo docente y apoyar el fortalecimiento de capacidades locales.
“De esta manera, la Universidad Católica del Norte, a través de nuestro programa, abre la puerta a futuras líneas de colaboración, ya sea mediante capacitaciones al cuerpo docente o el fortalecimiento de sus capacidades técnicas, reconociendo de este modo la importancia que tiene la zona para el desarrollo del rubro acuícola. Potenciar la acuicultura parte también por valorar y fortalecer a quienes desde lugares apartados forjan el futuro de sus estudiantes”, señalaron desde la institución.
La experiencia de Cochamó recuerda que la sostenibilidad en acuicultura también comienza en las aulas: con educación técnica, vocación pedagógica y compromiso comunitario.

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