
En su más reciente columna para Mundo Acuícola, el director de Biocambio, Axel Paulsen, aborda una de las preguntas más punzantes en el borde del estanque: ¿Para qué voy a botar la plata echando probióticos al agua, si a la primera que tenga un brote les voy a tirar químicos y voy a matar todo?
«En entregas anteriores, hemos analizado cómo prácticas arraigadas en la salmonicultura —como los baños de sal— impactan directamente en la fisiología del pez, gatillando cuadros de nefrocalcinosis y comprometiendo la viabilidad del smolt.
Sin embargo, hoy la industria enfrenta un desafío operativo mayor: la frustración del Gerente de Farming que, buscando el bienestar animal (welfare), se siente atrapado por herramientas que resultan insuficientes ante la presión sanitaria del ciclo abierto.
Es común escuchar en el terreno una duda legítima y directa: “¿Para qué voy a botar la plata echando ‘bichos’ o probióticos al agua, si a la primera que me quede la escoba con un brote les voy a tener que tirar formalina y voy a matar todo?”. Esta pregunta, cargada de pragmatismo, es el punto de partida necesario para entender la verdadera eficiencia metabólica.
La falacia del costo por insumo
El error más persistente es evaluar el costo de la sanidad según el precio del bidón o el saco de sal. El verdadero impacto financiero de la «química de emergencia» no está en la factura del proveedor, sino en la pérdida de biomasa proyectada por detención del crecimiento.
Cada baño de formalina, cloramina o sal implica un protocolo de ayuno (preventivo y post-tratamiento) que detiene el SGR (Specific Growth Rate). No es solo que el pez deje de comer; es que su organismo entra en un estado de estrés oxidativo y desbalance osmótico que desvía toda su energía metabólica hacia la reparación de tejidos y la homeostasis. Esa biomasa no realizada es una brecha en el plan de producción que la compañía nunca recuperará, alterando los días de cosecha y el FCR acumulado.
Inoculación vs. Resiliencia:
La respuesta técnica
Hablemos con transparencia: ante la aplicación de un desinfectante oxidativo o un químico agresivo, la inoculación biológica debe detenerse. El químico no discrimina.
Sin embargo, la inversión no se «pierde». Un pez cultivado bajo un esquema de Núcleo Microbiano Multifuncional desarrolla una integridad branquial y una robustez inmunológica superiores.
Esta «red de seguridad» biológica permite que el ejemplar tolere el tratamiento químico con un daño sistémico menor. La clave está en la post-intervención: una vez eliminado el químico del sistema, el restablecimiento del Núcleo Microbiano Multifuncional permite recuperar la estabilidad microbiológica y el retorno al apetito en tiempo récord, minimizando la ventana de ineficiencia productiva.
Ingeniería de sistemas: 30 años de respaldo global
Debemos superar la idea de que la biotecnología es un microorganismo aislado o una solución mágica.
En Biocambio, trabajamos con el respaldo técnico de Korin, empresa que acumula más de 30 años de investigación en acuicultura de truchas orgánicas, tilapias y camarones a nivel global.
Esta experiencia nos permite promover el uso del Núcleo Microbiano Multifuncional no como un aditivo, sino como una herramienta de precisión.
Esta no es una solución cosmética; es una estrategia de ingeniería ambiental que gestiona el ecosistema de la piscicultura para favorecer la fisiología del pez.
Al evitar la dependencia de baños de sal —y el consecuente daño renal que ya hemos documentado—, estamos permitiendo que el pez exprese su máximo potencial genético sin las «cicatrices» metabólicas de la química constante.
Conclusión
El bienestar animal y el cuidado del medio ambiente no son conceptos opuestos a la rentabilidad.
Por el contrario, en el ciclo abierto, son las variables que determinan el ROI. La optimización biológica no es una alternativa a la producción intensiva; es la herramienta que permite que dicha producción sea sostenible y predecible. El Gerente de Farming del futuro no es el que mejor «limpia» su sistema con químicos, sino el que mejor gestiona la biología para no tener que usarlos.»


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