
La evolución de la salmonicultura chilena, los aprendizajes que dejaron sus principales crisis y las capacidades desarrolladas durante décadas fueron parte de la conferencia magistral “Salmonicultura chilena: lecciones aprendidas y perspectivas”, realizada este miércoles 24 de septiembre por Nexo Azul: Forjadores de la Acuicultura.
La exposición estuvo a cargo de Adolfo Alvial, director ejecutivo del Club de Innovación Acuícola de Chile y socio fundador honorario de Nexo Azul, quien planteó que el desarrollo del sector permitió pasar desde una actividad productiva que comenzó a construirse hace décadas hacia una plataforma de capacidades que hoy puede aportar al desarrollo de nuevas acuiculturas.
“La verdad es que esto no es receta para nadie, el afán no es decir lo que hay que hacer ni lo que no hay que hacer, es simplemente contarles lo que nos ha sucedido a nosotros, que creo yo, y estoy muy convencido de eso, que es de valor para muchos países que están emergiendo o potenciando su acuicultura nacional”, explicó Alvial.
Durante su presentación, el especialista abordó el origen de la salmonicultura chilena como resultado de la articulación entre Estado, academia y sector privado, junto con el posterior desarrollo de proveedores, servicios especializados, capacidades científicas y tecnológicas y capital humano. Entre las primeras lecciones identificó la necesidad de construir ventajas competitivas y reducir riesgos antes de escalar una actividad productiva.
Crisis y aprendizaje para la industria
Alvial también se refirió a los problemas que acompañaron el rápido crecimiento de la salmonicultura, particularmente antes de la crisis del virus ISA. Según explicó, el aumento de la producción y las densidades, junto con debilidades en bioseguridad y manejo sanitario, evidenció los riesgos de que una actividad creciera más rápido que su gobernanza.
“Yo no voy a contar nada que sea solo maravilla. Aquí la ambición, el propósito de llegar a los mercados que podía ser legítimo antes que otros y captar mercados, nos obligaron, equivocadamente en algunos casos, a ir más allá de lo que era razonable por las capacidades que tenía el ambiente”, sostuvo.
La crisis sanitaria, agregó, llevó a transitar desde una gestión principalmente individual de los centros hacia un enfoque sistémico, incorporando mayores exigencias de bioseguridad, vigilancia, coordinación sanitaria por barrios, descansos productivos y control de movimientos.
Para Alvial, uno de los principales aprendizajes de ese periodo fue la necesidad de colaboración entre los distintos actores. “El activo que queda después de una crisis bien gestionada no es solo una regulación mejor, sino que también es capital social, que es muy importante, confianza y capacidad de respuesta”, afirmó.
Capacidades para una nueva etapa
En su análisis de las perspectivas del sector, Alvial sostuvo que el principal activo desarrollado por Chile ya no corresponde únicamente a la producción de salmón, sino también a las capacidades construidas en capital humano, proveedores científico-tecnológicos, universidades y centros de investigación, regulación, sanidad y experiencia exportadora.
A partir de esa base, identificó como una nueva frontera la exportación de soluciones tecnológicas en áreas como salud, diagnóstico, alimentación, monitoreo ambiental, inteligencia artificial, automatización, analítica y procesos productivos.
“La experiencia del salmón, la idea no es que se copie, sino que se traduzca”, señaló Alvial, quien apuntó a oportunidades para transferir y adaptar aprendizajes hacia actividades como el cultivo de camarón, tilapia y especies nativas en distintos países de Latinoamérica.
Asimismo, sostuvo que uno de los principales desafíos para la acuicultura será aumentar su capacidad de anticipación y reducir la incertidumbre mediante nuevas tecnologías. “El gran salto no va a ser solamente producir más, va a ser reducir la incertidumbre”, afirmó.
La actividad fue encabezada por Roberto Arosemena, presidente y director ejecutivo de Nexo Azul, quien explicó que la organización busca conectar experiencias y conocimiento acumulado en distintos países para fortalecer la colaboración acuícola regional. La comunidad reúne actualmente a más de 40 líderes y especialistas de 14 países de Latinoamérica y contempla continuar desarrollando conferencias, espacios de diálogo y otras instancias de colaboración.
Al cerrar su presentación, Alvial resumió la proyección de estas capacidades más allá de la propia industria salmonera: “El legado del salmón es mucho más que salmón. Es un legado acumulado para innovar, para colaborar, para gestionar riesgos y crear nuevas acuiculturas”.

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