
La eventual intensificación de las condiciones asociadas a El Niño durante 2026-2027 representa un escenario de riesgo para la salmonicultura y mitilicultura del sur de Chile, cuyos efectos podrían hacerse más evidentes durante el próximo verano y otoño.
Así lo planteó el Centro de Investigación Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR-INCAR2), que destacó una serie de herramientas desarrolladas durante más de una década de investigación para anticipar los posibles impactos de la variabilidad y el cambio climático sobre la actividad acuícola.
Entre ellas se encuentran mapas de riesgo que permiten comparar la exposición de distintos barrios y áreas acuícolas ante condiciones climáticas que podrían afectar la biomasa de salmones y mejillones.
Estas herramientas consideran escenarios asociados a veranos y otoños muy secos, además de amenazas como floraciones algales nocivas (FAN), parasitismo y enfermedades.
Riesgos desde las cuencas hasta las zonas de cultivo
Las investigaciones desarrolladas por INCAR también han abordado la interacción entre los sistemas terrestres y acuáticos frente a eventos climáticos extremos, considerando diferentes escalas espaciales y temporales.
Parte de estos trabajos ha analizado los efectos de la variabilidad climática sobre cuencas hidrográficas relevantes para el funcionamiento de pisciculturas, así como la influencia que estas ejercen sobre la oceanografía de cuerpos de agua utilizados para la engorda de salmones y la captación de semillas para la mitilicultura.
Junto con caracterizar estos riesgos, el centro ha trabajado en estrategias de adaptación destinadas a reducir la vulnerabilidad de ambos sectores frente a amenazas climáticas, tanto a escala local como mediante marcos de planificación de mayor alcance.
Proponen incorporar riesgo climático a la distribución productiva
Una de las propuestas más recientes de los investigadores apunta a considerar la distribución espacial de la producción salmonera como un factor relevante al momento de evaluar el riesgo climático.
En este contexto, INCAR propone implementar un sistema de “semáforo” para ordenar la producción máxima de salmones por áreas o barrios, incorporando la amenaza climática como un elemento de sensibilidad y su interacción con las características oceanográficas de los cuerpos de agua donde se desarrolla la actividad.
La propuesta busca aportar a la planificación de la producción frente a condiciones ambientales que pueden variar entre distintas zonas de cultivo.
Desde INCAR2 señalaron que el conocimiento acumulado permite contar actualmente con herramientas como mapas de riesgo, indicadores de sensibilidad y exposición y marcos de adaptación que podrían ser utilizados tanto por organismos públicos como por actores privados.
En ese sentido, el centro planteó que estas herramientas pueden contribuir a anticipar los potenciales impactos de El Niño 2026-2027 y orientar medidas de mitigación y adaptación para reducir los riesgos sobre la acuicultura, las comunidades vinculadas a la actividad y los ecosistemas donde esta se desarrolla.

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