
Un estudio científico del Instituto de Investigación Marina de Noruega logró identificar las bases fisiológicas que explicarían los problemas de bienestar observados en el salmón triploide durante su fase de engorda en el mar, particularmente cuando los peces alcanzan tamaños cercanos a cosecha. Los resultados apuntan a una capacidad limitada de absorción de oxígeno asociada al mayor tamaño celular que caracteriza a este tipo de peces, condición que los vuelve más vulnerables a situaciones de estrés propias de los sistemas modernos de cultivo.
El salmón triploide es un pez estéril, desarrollado mediante un tratamiento de presión que induce la presencia de un conjunto adicional de cromosomas en cada célula. Su uso fue impulsado originalmente como una alternativa para reducir los riesgos de impacto genético sobre poblaciones silvestres en caso de escapes desde centros de cultivo. Sin embargo, con el tiempo comenzaron a observarse problemas de bienestar, especialmente en peces listos para cosecha.
“Al principio parecía que podía ser una solución, pero con el tiempo vimos que los peces listos para cosecha solían presentar un bienestar inferior al del salmón convencional”, explicó el investigador Malthe Hvas. Estas observaciones llevaron a que, a partir de 2023, Noruega estableciera una prohibición temporal para el uso comercial del salmón triploide, precisamente debido a preocupaciones asociadas a su bienestar animal. En otros países, no obstante, su producción continúa estando permitida.
La clave: Fisiología celular
Hasta ahora, las razones que explicaban por qué el salmón triploide no se desempeñaba igual que el salmón convencional en la fase marina no estaban completamente claras. El nuevo estudio plantea que la clave estaría en su fisiología celular. Según detalló Hvas, “el salmón triploide tiene células más grandes que el salmón normal. Esto se debe a que recibe un conjunto adicional de cromosomas en cada célula como resultado del tratamiento de presión que lo vuelve estéril”.
El mayor tamaño celular implica una menor superficie celular en relación con el volumen, un aspecto relevante considerando que muchas funciones vitales del organismo se realizan precisamente en la superficie de las células. En peces jóvenes, esta condición no parece generar efectos adversos. “Esto no ha tenido efectos en el salmón triploide joven, que en general se ha desarrollado igual de bien que el salmón normal”, señaló el investigador.
Sin embargo, a medida que el pez crece, las demandas metabólicas aumentan y la superficie celular comienza a transformarse en un factor limitante. De acuerdo con el estudio, los problemas se manifiestan cuando el pez supera aproximadamente los tres kilos de peso. “Cuando el pez supera aproximadamente los tres kilos, comienzan los problemas, porque la superficie celular puede convertirse en un cuello de botella. El pez ya no logra absorber la cantidad necesaria de oxígeno ni mantener otras funciones vitales cuando se ve sometido a estrés”, indicó Hvas.
En este contexto, el estrés puede estar asociado a condiciones habituales en la producción acuícola, como altas temperaturas, bajos niveles de oxígeno, enfermedades o manejo operativo. Para poner a prueba esta hipótesis, los investigadores realizaron ensayos específicos en salmón triploide de alrededor de tres kilos, diferenciándose de estudios previos que se habían concentrado en peces de menor tamaño y que habían arrojado resultados variables. “Probablemente esto se deba a que se realizaron en peces de menor tamaño, en los que el tamaño celular aún no se había convertido en un factor crítico”, explicó el científico.
Los resultados del estudio fueron concluyentes. Se confirmó que el salmón triploide presenta células de mayor tamaño y que los peces de mayor peso exhiben un mayor consumo de oxígeno en reposo, pero un menor consumo máximo bajo condiciones de estrés. Esta combinación se traduce en una menor capacidad aeróbica total, lo que implica que el pez dispone de menos oxígeno para enfrentar demandas fisiológicas elevadas.
Además, el estudio evidenció que el salmón triploide presenta peores límites críticos frente a hipoxia y altas temperaturas, así como una menor eficiencia general para absorber oxígeno desde el ambiente. A nivel estructural, se observó que estos peces tienen menos laminillas branquiales por milímetro, lo que reduce la superficie branquial funcional y afecta directamente el intercambio gaseoso.
En conjunto, los hallazgos permiten concluir que los problemas de bienestar observados no responden a factores aleatorios. “Nuestros hallazgos muestran que el bajo bienestar del salmón triploide probablemente no es casual, sino una consecuencia de una fisiología alterada que lo hace más vulnerable a los distintos factores de estrés presentes en un sistema moderno de cultivo”, concluyó Hvas.
El estudio aporta así evidencia científica clave para comprender las limitaciones productivas y sanitarias del salmón triploide, en un contexto donde la industria continúa evaluando alternativas que permitan compatibilizar sostenibilidad, bienestar animal y eficiencia productiva en la salmonicultura.


Noticias relacionadas
Women in Chilean Aquaculture: Tejiendo una red de colaboración femenina