
Desde su creación, el Laboratorio de Farmacología Veterinaria (Farmavet) ha desarrollado una labor orientada a responder a los desafíos asociados a la producción animal y a las crecientes exigencias de los mercados internacionales, consolidándose como una plataforma científico-técnica de referencia nacional e internacional en farmacología veterinaria, inocuidad alimentaria y vigilancia de residuos químicos, contribuyendo de manera permanente al fortalecimiento de la salud animal y la seguridad alimentaria del país.
Mantener la acreditación ISO/IEC 17025, otorgada por el Instituto Nacional de Normalización (INN), por más de dos décadas refleja el compromiso de Farmavet con la excelencia técnica, permitiendo que sus resultados sean parte de los programas oficiales de organismos como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca), así como en procesos de certificación que respaldan las exportaciones agropecuarias y acuícolas chilenas.
El equipo de Farmavet liderado por la Dra. Javiera Cornejo, profesora titular de Favet, ha desarrollado capacidades analíticas de alto nivel. No solo dispone de equipamiento de alta complejidad, sino que también trabaja con metodologías validadas, personal altamente calificado y rigurosos sistemas de aseguramiento de la calidad, lo que garantiza que sus resultados son confiables, reproducibles y trazables. Además, el laboratorio es sometido periódicamente a evaluaciones y auditorías para mantener su acreditación, que fortalece la confianza de organismos públicos, la industria y la comunidad científica en los análisis que realiza.
«La reapertura de Farmavet nos permite retomar plenamente un espacio que cumple un rol estratégico para la formación de profesionales, la prestación de servicios especializados y el desarrollo de proyectos de investigación e innovación. La fortaleza de este laboratorio ha estado siempre en su capacidad para articular a la academia con el sector público y el sector privado. Esa colaboración nos permite desarrollar soluciones con base científica que responden a necesidades concretas y, al mismo tiempo, ofrecer espacios formativos de alto nivel para nuestros estudiantes”, sostiene la Dra. Cornejo.
Farmavet continúa con su estrecha colaboración con instituciones como Sernapesca y el SAG, actuando como laboratorio de verificación oficial para programas de monitoreo de residuos de medicamentos veterinarios, contaminantes químicos, biotoxinas marinas y certificación sanitaria de productos destinados a exportación; trabajo que ha sido fundamental para respaldar la competitividad y los estándares sanitarios de la producción agropecuaria y acuícola chilena.
A estas capacidades se suma una infraestructura científico-tecnológica para análisis de alta complejidad, con más de 50 metodologías acreditadas y más de 70 metodologías analíticas disponibles, que permiten abordar desde estudios farmacocinéticos hasta la determinación de contaminantes químicos y la investigación en resistencia a los antimicrobianos. Asimismo, Farmavet fue pionero en Latinoamérica con la creación de un laboratorio especializado en dioxinas, furanos y PCB, fortaleciendo las capacidades nacionales en vigilancia de contaminantes y desde el año pasado había comenzado con una expansión metodológica y fortalecimiento de capacidades LC-MS/MS de alta resolución.
El reconocimiento internacional a esta trayectoria se consolidó con la designación de Farmavet y la Universidad de Chile como Centro Colaborador de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) para la Gestión de Antimicrobianos en Acuicultura, convirtiéndose en el único centro de este tipo en Latinoamérica. Esta distinción reconoce el liderazgo científico de Favet en ámbitos como el uso prudente de antimicrobianos, la vigilancia de la resistencia antimicrobiana y el desarrollo de una acuicultura sostenible bajo el enfoque One Health.
En este contexto, la reapertura de Farmavet no solo permite recuperar sus capacidades operativas tras el incendio que afectó sus instalaciones, sino también proyectar una nueva etapa orientada a seguir fortaleciendo la investigación aplicada, la formación de capital humano avanzado y la colaboración entre la academia, los servicios públicos y el sector privado. Ese trabajo conjunto ha sido uno de los pilares que han definido la historia del laboratorio y continuará guiando su aporte al desarrollo científico y productivo del país.
“Nuestro desafío es seguir robusteciendo la alianza con el sector público y privado para aportar, desde la Universidad de Chile, al desarrollo de una producción animal sostenible y una medicina veterinaria cada vez más pertinente y con mayor impacto», concluyó la Dra. Cornejo.

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