
Cada 14 de mayo, en el marco del Día Internacional de la Ingeniería, tenemos la oportunidad de preguntarnos qué tipo de desarrollo queremos construir como país y quiénes están participando en esa construcción. La ingeniería no solo diseña infraestructuras, procesos o tecnologías; también modela la forma en que vivimos, producimos, innovamos y enfrentamos los desafíos del futuro. Y justamente por eso, la participación de más mujeres en esta disciplina no es una discusión simbólica: es una necesidad estratégica.
Chile ha avanzado. Hoy vemos más mujeres estudiando carreras STEM, más jóvenes interesadas en la innovación y más referentes femeninos ocupando espacios históricamente masculinizados. Sin embargo, todavía existe una profunda brecha entre el ingreso de mujeres a estas áreas y su llegada a posiciones de liderazgo técnico, gerencial y de toma de decisiones.
La salmonicultura nacional es un ejemplo claro de esta realidad. Según datos difundidos por el Consejo del Salmón, más de 4.300 mujeres trabajan actualmente en la industria salmonicultora chilena, desempeñándose en labores operativas, técnicas, profesionales y administrativas. Sin embargo, solo cinco mujeres integran directorios y apenas 339 ocupan puestos de liderazgo, según información propia de la industria.
Si bien la participación femenina en la salmonicultura alcanza cerca del 35% de la fuerza laboral —superando incluso a industrias como la minería y la construcción—, las cifras siguen mostrando una deuda importante en cargos de ingeniería, innovación, operaciones estratégicas y alta dirección.
Esto no ocurre por falta de talento. Las mujeres están estudiando, especializándose y desarrollando competencias técnicas de alto nivel. El problema es que todavía existen barreras culturales, sesgos históricos y estructuras laborales que dificultan su crecimiento hacia espacios donde se toman las decisiones más relevantes para la industria.
Y esa ausencia tiene consecuencias.
La acuicultura enfrenta hoy enormes desafíos: sostenibilidad, transformación tecnológica, automatización, eficiencia energética, gestión ambiental, innovación productiva y relación con las comunidades. Son desafíos complejos que requieren miradas diversas, capacidad colaborativa y nuevas formas de liderazgo. Limitar la participación femenina en esos espacios significa perder talento, creatividad y perspectivas fundamentales para el desarrollo de una industria más moderna y sostenible.
Diversos estudios internacionales han demostrado que las organizaciones con mayor diversidad en cargos directivos logran mejores resultados en innovación, adaptación y desempeño organizacional. Pero más allá de las cifras, existe algo aún más relevante: cuando las mujeres participan en la ingeniería y en la toma de decisiones, se amplían las posibilidades de construir industrias más humanas, inclusivas y conectadas con las necesidades reales de las personas.
Mujeres Ingenieras de Chile
Desde Mujeres Ingenieras de Chile trabajamos precisamente para impulsar esa transformación. Somos una organización que articula al mundo académico, público y privado para incrementar la participación femenina en ingeniería y disciplinas STEM, promoviendo la igualdad de oportunidades y fortaleciendo el liderazgo de mujeres en sectores estratégicos para el país.
Nuestra visión es clara: Chile necesita más mujeres liderando procesos de innovación, más ingenieras en cargos estratégicos y más referentes visibles que inspiren a nuevas generaciones. Porque cuando una niña ve a una mujer liderando un proyecto tecnológico, una operación industrial o una gerencia de innovación, entiende que ese espacio también puede ser suyo.
Hoy existe una generación completa de jóvenes ingenieras preparadas para asumir esos desafíos. El país no puede darse el lujo de desaprovechar ese talento.
La salmonicultura chilena ha demostrado ser una industria capaz de evolucionar y adaptarse. El próximo paso debe ser avanzar con decisión hacia una participación femenina más equitativa en los espacios donde se define el futuro del sector. No basta con incorporar mujeres a la industria; necesitamos más mujeres diseñando soluciones, liderando equipos, tomando decisiones y construyendo la acuicultura del mañana.
Porque la ingeniería del futuro no será sostenible si no es también diversa. Y porque las grandes transformaciones que Chile necesita solo serán posibles cuando más mujeres puedan ser protagonistas de ellas.
*Para conocernos, te invitamos a visitar mujeresingenieras.cl

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