Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Mejoran expectativas económicas y la confianza en el sector salmonicultor

El Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE) de diciembre evidenció un fuerte repunte en las expectativas económicas tras el escenario electoral. A nivel sectorial, Loreto Seguel subrayó que los sectores productivos no mineros han mostrado una mejora progresiva en la confianza, en contraste con un indicador agregado que aún no supera el umbral de optimismo.

Las expectativas del empresariado chileno sobre la economía registraron en diciembre un repunte significativo, en un escenario marcado por el resultado de la elección presidencial. Sin embargo, la confianza global se mantiene en terreno pesimista, reflejando un escenario todavía tensionado por costos, mercado laboral y condiciones estructurales de la actividad económica.

Según un reportaje publicado por El Mercurio, el Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE), elaborado por Icare y la Universidad Adolfo Ibáñez, mostró un alza excepcional en su subíndice de expectativas económicas, que pasó de 66 puntos en noviembre a 76,6 puntos en diciembre, su nivel más alto desde julio de 2018. En doce meses, este componente acumuló un aumento de 25,8 puntos, situándose ampliamente en zona optimista.

Señales positivas

Para Pablo Pincheira, profesor asociado de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, este resultado refleja “un cambio sustantivo en el ánimo empresarial” respecto del desempeño futuro de la economía. El académico recordó que, en octubre, previo a la primera vuelta presidencial, las expectativas se ubicaban en 57,8 puntos, lo que refuerza la magnitud del salto observado tras el proceso electoral. A su juicio, el repunte estaría asociado a “una lectura favorable de los recientes resultados de las elecciones presidenciales y a una reducción de la incertidumbre política”.

En paralelo, el IMCE reveló una caída relevante en las expectativas de inflación a 12 meses, que descendieron desde 4,1% a 3,8% en diciembre. Para Arturo Silva, gerente corporativo de Administración y Finanzas de SMU e integrante del Círculo de Economía y Finanzas de Icare, este escenario muestra “un alza en las perspectivas de la economía chilena, en todos los sectores”, lo que se traduce en mejores expectativas para la marcha de los negocios. Silva añadió que esta evolución es coherente con “la mejora de las proyecciones del Banco Central, con una positiva tendencia de la inflación y una reducción de la tasa de interés”.

“Reglas claras, certeza jurídica y un entorno estable”

Desde una mirada sectorial y de largo plazo, la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, puso el acento en un elemento estructural del informe: el comportamiento diferenciado entre sectores. Aunque el indicador global del IMCE cerró diciembre en 45,28 puntos y se mantiene en terreno pesimista, Seguel destacó que los sectores productivos no mineros muestran una trayectoria distinta. “Se observa una señal relevante, y es que los sectores productivos no mineros han venido mostrando un aumento gradual y sostenido en su nivel de confianza”, señaló.

Seguel subrayó que esta tendencia tiene implicancias directas para el crecimiento regional y el empleo. “Esta evolución es una buena noticia para el país, ya que una recuperación más transversal permite avanzar hacia una economía más equilibrada, con bases más sólidas para el crecimiento y el empleo, especialmente en las regiones”, afirmó, relevando la importancia de actividades productivas como la acuicultura dentro de ese proceso.

El IMCE sectorial evidenció un comportamiento dispar. Comercio fue el único sector en terreno optimista, con 53,62 puntos, mientras que Industria continuó en zona pesimista. Construcción, pese a una recuperación mensual, se mantuvo como el sector con menor nivel de confianza, con 37 puntos. En contraste, la Minería registró una caída abrupta de 10,04 puntos respecto de noviembre, pasando desde terreno optimista a pesimista, pese a los altos precios del cobre, oro y plata.

En este contexto, Seguel advirtió que el desafío central es transformar las mejores expectativas en decisiones concretas de inversión. “Resulta fundamental fortalecer la confianza para la inversión a través de una colaboración público-privada responsable, con reglas claras, certeza jurídica y un entorno estable”, sostuvo, apuntando a la necesidad de consolidar un marco que permita sostener el crecimiento en el tiempo.