
Un estudio científico analizó el uso de antibióticos en la salmonicultura chilena, abordando sus implicancias en resistencia antimicrobiana, sostenibilidad y salud pública desde una perspectiva One Health, en un contexto donde Chile continúa siendo uno de los principales usuarios de antimicrobianos en la producción mundial de salmónidos.
La investigación fue desarrollada por especialistas de la Universidad Santo Tomás, la Universidad del Desarrollo, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), NeoSensing SpA y la University of Edinburgh, entre otras instituciones, y fue liderada por el investigador Jorge Olivares-Pacheco, del Grupo de Resistencia Antimicrobiana en Bacterias Patógenas y Ambientales (GRABPA) de la PUCV.
Publicado en Frontiers in Microbiology, el trabajo revisa los principales factores que han sostenido históricamente la dependencia de antibióticos en la salmonicultura chilena, particularmente florfenicol y oxitetraciclina, utilizados principalmente para el control del síndrome rickettsial del salmón (SRS), enfermedad causada por Piscirickettsia salmonis. Según el estudio, la persistencia de esta patología y la eficacia limitada de las vacunas actualmente disponibles bajo condiciones productivas continúan siendo uno de los principales desafíos sanitarios de la industria.
Factores
Los autores sostienen además que la dependencia de antibióticos en la salmonicultura chilena responde a factores estructurales que van más allá de la presión de los patógenos, incluyendo largos ciclos productivos, desafíos asociados al SRS, condiciones ambientales como floraciones algales nocivas y eventos de baja oxigenación, además de limitaciones en la incorporación de resistencia genética del hospedador dentro de las estrategias preventivas. El estudio también analiza cómo tratamientos metafílacticos administrados mediante alimento medicado pueden generar exposiciones heterogéneas a antibióticos dentro de las poblaciones de peces y aumentar la presión selectiva sobre comunidades microbianas presentes en peces, sedimentos y ambientes acuáticos circundantes.
La revisión también aborda evidencia sobre la presencia de bacterias resistentes y genes de resistencia antimicrobiana en ambientes asociados a centros de cultivo, así como la posible interacción entre microbiotas ambientales, fauna silvestre y bacterias de relevancia clínica. El estudio subraya además que, aunque la resistencia adquirida en los principales patógenos del salmón sigue siendo limitada y en algunos casos aún no completamente comprendida, microbiotas asociadas a ambientes acuícolas pueden actuar como reservorios de bacterias y genes de resistencia antimicrobiana.
Entre las conclusiones, el trabajo sostiene que reducir la dependencia de antibióticos en la salmonicultura chilena requerirá avanzar hacia estrategias preventivas más robustas, mejoras en desempeño vacunal frente a SRS, vigilancia genómica y ambiental integrada, y marcos regulatorios sustentados en evidencia biológica y epidemiológica más precisa.

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