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Revista de Acuicultura.

Pathovet Labs reunió a expertos internacionales para analizar la biología del salmón y su impacto productivo

El Salmon Biology Webinar organizado por Pathovet Labs reunió a investigadores de Chile, Noruega y Estados Unidos para revisar los avances científicos sobre fisiología, inmunología, metabolismo y patologías que afectan el desempeño productivo de los salmones.

Con el propósito de profundizar en el papel que desempeña la biología del salmón en el rendimiento productivo de la acuicultura, Pathovet Labs realizó el Salmon Biology Webinar: Knowing Biology, Boosting Productivity, encuentro técnico-científico que reunió a especialistas de Chile, Noruega y Estados Unidos para revisar investigaciones recientes sobre fisiología, inmunología, patología y otros procesos biológicos que influyen en el desempeño de los peces durante la fase de engorda en mar.

La actividad estuvo orientada a profesionales, investigadores, empresas productoras, proveedores y representantes del ámbito sanitario y regulatorio vinculados a la salmonicultura. El programa contempló cinco conferencias internacionales, además de presentaciones técnicas de las empresas auspiciadoras Aquanativa y MNL Group, con el objetivo de analizar cómo el conocimiento biológico puede transformarse en herramientas concretas para la toma de decisiones productivas.

Durante la apertura del webinar, el CEO de Pathovet Labs, Marco Rozas-Serri, explicó que el encuentro fue concebido para volver a situar la biología del pez en el centro de la discusión técnica de la industria. «La industria continúa avanzando y creciendo muy rápido, pero a veces la biología del pez, que está en la base de todo, queda relegada a un segundo plano. Por eso construimos este programa: para situar la biología en el centro, compartir nuevo conocimiento y traducirlo en decisiones prácticas. Esa es precisamente la idea de la medicina traslacional: que los hallazgos científicos no permanezcan en un laboratorio, sino que lleguen a las jaulas y al manejo diario«, señaló.

Trastornos renales en la etapa de agua dulce

La primera conferencia estuvo a cargo de Marius Takvam, investigador de la Universidad de Bergen (Noruega), quien presentó la charla «Kidney disorders in land-based aquaculture: Causes and practical steps for prevention», donde revisó los principales factores asociados al desarrollo de la nefrocalcinosis, una alteración que continúa siendo el principal trastorno productivo reportado en las pisciculturas de Noruega y uno de los principales desafíos para los sistemas de producción terrestre de salmónidos.

Durante la exposición, el investigador explicó que, pese al aumento de los estudios realizados durante los últimos ocho a diez años, la nefrocalcinosis sigue representando un importante desafío para los sistemas de producción terrestre de salmónidos. Según indicó, la evidencia disponible muestra que se trata de una condición multifactorial, asociada a alteraciones en el equilibrio ácido-base y en la regulación osmótica de los peces, lo que puede comprometer el crecimiento, el bienestar y aumentar la susceptibilidad a infecciones tras la transferencia al mar.

«Lo que hemos observado es que altos y variables niveles de CO₂ están asociados al inicio y desarrollo de la nefrocalcinosis. También vimos que las poblaciones que utilizaron protocolos de fotoperiodo con señales de invierno y primavera desarrollaron cuadros mucho menos severos que aquellas mantenidas bajo luz continua durante toda la producción. Además, las temperaturas elevadas aceleran la precipitación de los cristales una vez iniciado el proceso», explicó Takvam.

A partir del seguimiento de distintas poblaciones de salmón Atlántico y del análisis de parámetros ambientales, nutricionales e histológicos, el investigador señaló que la variabilidad del CO₂, el uso de tampones a base de calcio, el exceso de minerales en las dietas iniciales y determinadas condiciones ambientales y de producción pueden favorecer la formación de cálculos compuestos principalmente por calcio y fósforo en el riñón y el sistema urinario. Asimismo, advirtió que en algunos casos las mineralizaciones también pueden obstruir la vejiga urinaria, provocando alteraciones sistémicas que pueden comprometer el bienestar y el desempeño de los peces

En ese contexto, sostuvo que varias de estas condiciones pueden mitigarse mediante ajustes operacionales. «Podemos controlar el momento en que entregamos las señales ambientales. Reducir la salinidad antes de la smoltificación, aplicar correctamente los protocolos de fotoperiodo, disminuir las fluctuaciones de CO₂ y revisar los niveles minerales de las dietas son medidas que pueden reducir significativamente el riesgo. El correcto momento de las señales ambientales es probablemente uno de los factores más importantes para que el pez llegue robusto al mar», concluyó.

La verdadera smoltificación

La segunda presentación estuvo a cargo de Thomas Fraser, investigador del Institute of Marine Research (Noruega), quien abordó cómo los protocolos aplicados durante la etapa de agua dulce pueden influir significativamente en el desempeño posterior de los salmones en mar, afectando variables como crecimiento, maduración sexual, mortalidad y rendimiento final de cosecha.

Durante su exposición, el investigador explicó que la smoltificación, el proceso biológico que prepara al salmón para la transición desde agua dulce a agua de mar, depende de señales ambientales específicas, particularmente de los cambios en el fotoperiodo. Según indicó, estas señales desencadenan una serie de transformaciones fisiológicas, metabólicas y hormonales que permiten al pez adaptarse adecuadamente al ambiente marino, incluyendo cambios en la capacidad osmorreguladora, la regulación hormonal y el metabolismo.

“Para que un salmón sea considerado un verdadero smolt, debe experimentar todos los cambios biológicos asociados a la smoltificación. No basta con que sobreviva en agua de mar; el pez necesita estar realmente preparado para prosperar y rendir bien en esa etapa”, explicó Fraser.

El investigador señaló que la industria ha avanzado hacia la producción de smolts cada vez más grandes, con ejemplares que pueden superar los 150 gramos y alcanzar los 500, 700 gramos e incluso cerca de un kilogramo antes de su transferencia al mar. Sin embargo, advirtió que esta estrategia puede generar nuevas dificultades biológicas.

“Nuestra experiencia es que puede existir un límite de tamaño para inducir una verdadera smoltificación. Cuando los peces superan los 300 gramos, se vuelve muy difícil desencadenar todos los cambios biológicos que esperamos observar en un smolt real. Estos peces pueden sobrevivir en agua de mar, pero no necesariamente están preparados para desempeñarse bien en ella”, sostuvo.

Fraser explicó además que mantener los peces bajo luz continua durante periodos prolongados, una práctica utilizada para acelerar el crecimiento y producir smolts de mayor tamaño, puede favorecer procesos de maduración sexual prematura y un peor desempeño posterior en mar. Según expuso, en algunos ensayos realizados a 16 °C, la aplicación de una señal de invierno en peces de alrededor de 300 gramos generó tasas de maduración de machos cercanas al 100%, mientras que el uso prolongado de luz continua también se asoció a mayores niveles de maduración y mortalidad en la fase marina.

“Sabemos desde hace muchos años que la ausencia de una señal de invierno se asocia con un crecimiento más deficiente y mayores mortalidades en el mar. Los peces pueden sobrevivir, pero no presentan todos los cambios biológicos que indican que están realmente preparados para esa etapa”, afirmó.

Durante la presentación también mostró resultados de ensayos de ciclo completo en los que se compararon distintos regímenes de producción en agua dulce y su impacto posterior en mar. Los resultados indicaron que la transferencia temprana de smolts de menor tamaño hacia las jaulas marinas produjo, en términos generales, los mejores rendimientos de cosecha, pese a que esos peces enfrentaron posteriormente condiciones ambientales menos favorables para el crecimiento.

“La transferencia temprana al mar fue el mejor escenario en términos de rendimiento final, incluso cuando esos peces tuvieron temperaturas más bajas y días más cortos. Obtuvimos menores tasas de maduración y mejores resultados al momento de la cosecha”, indicó.

Finalmente, el investigador recomendó respetar las señales biológicas naturales durante la smoltificación, evitar el uso prolongado de luz continua y reducir progresivamente la temperatura de cultivo a medida que los peces aumentan de tamaño. Según expuso, temperaturas superiores a 15 °C pueden debilitar el proceso de smoltificación y aumentar el riesgo de maduración prematura, por lo que recomendó trabajar, en general, con temperaturas de entre 10 y 13 °C durante esta etapa.

Investigador noruego plantea que la melanosis del filete podría estar asociada al metabolismo de las grasas

La tercera presentación del Salmon Biology Webinar estuvo a cargo de Hävard Bjørgen, investigador de la Norwegian University of Life Sciences (NMBU), quien expuso los avances más recientes en el estudio de la melanización del filete, una condición que continúa generando importantes pérdidas económicas para la salmonicultura y cuya causa definitiva aún no ha sido determinada.

El investigador explicó que las denominadas manchas negras constituyen el principal tipo de melanización observado en Noruega, representando más del 90% de todos los casos registrados. En promedio, estas lesiones presentan una prevalencia cercana al 20% en la cosecha, mientras que las manchas rojas o hemorragias alcanzan alrededor del 4%.

Según detalló, la evidencia acumulada durante los últimos años sugiere que las manchas rojas podrían corresponder a una fase inicial de la condición, que posteriormente evoluciona hacia un proceso inflamatorio crónico y termina generando las características manchas negras observadas en el filete.

“Hemos trabajado durante muchos años con infecciones y con la movilización de células pigmentadas durante distintas enfermedades virales, pero no hemos concluido que ninguno de estos factores sea la causa principal de la melanización. Pueden contribuir, pero no son realmente la causa original. Tenemos que buscar algo más”, afirmó.

En ese contexto, Bjørgen presentó nuevas evidencias que apuntan al metabolismo de los lípidos y a la salud del tejido adiposo como posibles factores subyacentes.

El investigador explicó que las lesiones se concentran en la región craneal del filete, precisamente la zona con mayor contenido de grasa. Asimismo, los análisis histológicos han mostrado una abundante acumulación de lípidos libres, muerte de adipocitos y la formación de estructuras similares a quistes en el tejido adiposo.

“Lo que vemos es que el tejido adiposo no está saludable. Los adipocitos mueren, liberan los lípidos y el sistema inmune del pez los reconoce como un cuerpo extraño. Como no puede eliminarlos completamente, intenta encapsularlos y aislarlos, generando una reacción inflamatoria que finalmente deriva en las manchas negras”, explicó.

De acuerdo con el especialista, la melanina desempeñaría un papel protector dentro de este proceso, actuando como un potente antioxidante frente al ambiente altamente oxidativo generado por la inflamación y la acumulación de grasas degradadas.

“La melanina es un antioxidante muy poderoso. Todo este proceso ocurre en un ambiente extremadamente oxidativo y creemos que la producción de melanina es una respuesta para lidiar con ese estrés oxidativo”, señaló.

Resultados de Chile y Noruega apuntan al mismo fenómeno

Durante la presentación, Bjørgen también dio a conocer resultados obtenidos en colaboración con Pathovet Labs a partir de muestras provenientes de Chile.

Según indicó, las manchas rojas y negras observadas en peces chilenos presentan características histológicas prácticamente idénticas a las descritas en Noruega, lo que apunta a que ambos países estarían enfrentando el mismo proceso patológico. No obstante, precisó que las formas difusas de melanización observadas en Chile parecen responder a un fenómeno diferente, dominado por tejido cicatricial y posiblemente asociado a otros procesos biológicos.

La nutrición emerge como una de las principales líneas de investigación

Respecto de las posibles causas del deterioro del tejido adiposo, el investigador señaló que actualmente se estudian dos grandes hipótesis: el trauma y la nutrición.

Sin embargo, diversos estudios desarrollados en Noruega no han logrado demostrar una relación directa entre la manipulación de los peces y la prevalencia de la condición. Entre ellos mencionó ensayos realizados por Marine Harvest en 2010 y un estudio más reciente desarrollado junto a Sinkaberg, en el que peces mantenidos en producción sumergida y prácticamente sin manipulación presentaron niveles de melanosis similares a los observados en sistemas convencionales.

Por ello, gran parte de la investigación actual se concentra en la composición de las dietas y, particularmente, en el equilibrio entre grasas saturadas e insaturadas.

“Sabemos que los salmones silvestres presentan niveles de grasas saturadas que prácticamente duplican a los de los peces de cultivo. Hemos reducido esos niveles mediante el reemplazo de ingredientes marinos por aceites vegetales y ahora estamos investigando si eso podría estar relacionado con el desarrollo de las manchas negras”, explicó.

Actualmente, el equipo desarrolla el proyecto FatSpot, un ensayo de gran escala que evaluará cuatro formulaciones dietarias distintas en peces desde los 600 gramos hasta la cosecha, con el objetivo de determinar si la composición lipídica y la forma en que el salmón metaboliza las grasas constituyen la pieza faltante para comprender el origen de la melanosis del filete.

Investigador de la Universidad de Pennsylvania destacó el potencial de la inmunidad de mucosas para desarrollar nuevas herramientas sanitarias

La cuarta presentación del Salmon Biology Webinar estuvo a cargo de Oriol Sunyer, profesor de la Universidad de Pennsylvania y referente en inmunología de peces, quien revisó los avances en el conocimiento del sistema inmune de los salmónidos y sus aplicaciones para el desarrollo de nuevas vacunas, probióticos y herramientas de monitoreo sanitario.

Durante su exposición, el investigador destacó el papel de la inmunoglobulina IGT, un anticuerpo especializado en la inmunidad de mucosas, presente en órganos como la piel, las branquias y el intestino. Según explicó, los peces poseen una extensa red de tejidos inmunes asociados a las mucosas, por lo que centrar las estrategias sanitarias únicamente en la respuesta de IgM podría estar dejando de lado mecanismos de protección relevantes.

“Los peces son grandes superficies mucosas nadando. Sin embargo, la mayoría de las vacunas se han diseñado pensando principalmente en inducir respuestas de IgM, mientras que las estrategias dirigidas a estimular la IgT han recibido mucha menos atención”, señaló.

El investigador presentó además evidencias que muestran que la IgT desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la microbiota y en la defensa frente a patógenos. Estos hallazgos han permitido identificar microorganismos beneficiosos o «inmunobióticos», capaces de estimular la producción de IgT y que podrían convertirse en nuevas herramientas para fortalecer la respuesta inmune de los peces.

“Estamos aprovechando la interacción entre la microbiota y el sistema inmune para identificar bacterias que puedan utilizarse como nuevas herramientas para combatir enfermedades en peces”, explicó.

Sunyer también abordó el desarrollo de nuevas herramientas para el monitoreo del estado inmunológico de los peces, incluyendo un conjunto de anticuerpos que permite identificar distintos tipos de células inmunes y evaluar sus cambios frente a situaciones de estrés, vacunación o infección.

Según indicó, estas herramientas podrían tener aplicaciones en el monitoreo temprano de enfermedades, la evaluación de vacunas e inmunoestimulantes y el desarrollo de nuevas dietas funcionales y estrategias preventivas para la salmonicultura.

Pathovet identifica alteraciones metabólicas asociadas a peces rezagados y abre nuevas opciones de detección temprana

El estudio de los peces rezagados o de crecimiento retardado en salmón coho podría estar entrando en una nueva etapa. Durante el Salmon Biology Webinar 2026, el CEO de Pathovet Labs, el Dr. Marco Rozas-Serri, presentó avances de investigación que vinculan este fenómeno con alteraciones metabólicas profundas, asociadas al estrés oxidativo, la nutrición y factores genéticos.

El investigador explicó que el interés por comprender este fenómeno ha cobrado especial relevancia en el salmón coho, especie en la que las principales pérdidas productivas no están necesariamente asociadas a enfermedades infecciosas, sino a problemas de desempeño y a la presencia de peces desadaptados o rezagados.

Según expuso, datos de la industria muestran que durante 2025 las categorías asociadas a peces rezagados, peces desadaptados y eliminaciones por razones productivas se aproximaron al 50% de las clasificaciones de mortalidad reportadas en salmón coho, lo que ha impulsado el desarrollo de proyectos de investigación aplicada liderados por Pathovet desde 2017.

Como parte de estos trabajos, el equipo comparó peces de fenotipo normal y de crecimiento retardado mediante análisis metabolómicos y proteómicos, identificando perfiles claramente diferenciables entre ambas poblaciones.

Uno de los hallazgos fue la acumulación anormal de determinados aminoácidos y carnitinas en peces rezagados. Además, los investigadores observaron que cerca de un 13% de los peces evaluados en agua dulce ya presentaban este perfil metabólico antes de manifestar externamente el fenotipo de crecimiento retardado, lo que abre la posibilidad de desarrollar herramientas predictivas.

A nivel proteómico, el análisis identificó más de 1.100 proteínas diferencialmente expresadas entre peces normales y rezagados, revelando alteraciones en vías metabólicas relacionadas con el estrés oxidativo, la síntesis y utilización de lípidos y la producción de energía.

Hallazgos

De acuerdo con Rozas-Serri, los resultados sugieren que los peces rezagados presentan un estado metabólico predominantemente catabólico, con un colapso de la lipogénesis y una reorientación hacia la gluconeogénesis, procesos que podrían explicar parte de las diferencias de crecimiento observadas en terreno.

Sobre la base de estos hallazgos, Pathovet propuso el concepto de Síndrome de Disfunción Metabólica Oxidativa (OMDS, por sus siglas en inglés), un cuadro que aún requiere mayor validación experimental, pero que podría contribuir a explicar parte del fenómeno de los peces rezagados en cultivo.

El investigador planteó además que el estrés oxidativo crónico actuaría como un importante factor ambiental desencadenante, especialmente en peces con predisposición genética. En ese contexto, indicó que las dietas de alta densidad energética y determinadas características de las fuentes lipídicas también podrían contribuir a la expresión del fenotipo.

Entre las aplicaciones potenciales de este trabajo, el equipo destacó la posibilidad de desarrollar herramientas de detección temprana mediante biomarcadores, implementar estrategias de selección genómica, identificar de manera anticipada a peces en riesgo y avanzar hacia dietas funcionales orientadas a disminuir la incidencia de este tipo de alteraciones productivas.