Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Dr. Rolando Vega recuerda cómo la academia acompañó el nacimiento de la salmonicultura chilena

El académico de la Universidad Católica de Temuco repasó el origen de una de las primeras carreras de Acuicultura del país, el rol de la Piscicultura Lautaro y cómo la formación de profesionales avanzó en paralelo al desarrollo de la industria salmonicultora.

Mucho antes de que la salmonicultura chilena alcanzara el nivel de desarrollo que tiene actualmente, algunas universidades comenzaron a preparar a los profesionales que más tarde impulsarían su crecimiento. Uno de quienes protagonizó ese proceso fue el biólogo marino y académico Dr. Rolando Vega, reconocido recientemente durante la conmemoración de los 50 años de la industria organizada por Mundo Acuícola.

En entrevista con la revista Mundo Acuícola, Vega repasó el papel que desempeñó la actual Universidad Católica de Temuco en la formación de capital humano para una actividad que recién comenzaba a consolidarse. Recordó que, a fines de la década de 1980, la institución decidió crear una carrera de Acuicultura cuando el desarrollo de la industria aún era incipiente, convencida de que su crecimiento requeriría profesionales especializados, investigación y una estrecha vinculación entre la academia y el sector productivo.

«Nosotros íbamos en paralelo con la industria. Mientras las empresas comenzaban a consolidarse, nosotros entendíamos que también había que formar a las personas que iban a trabajar en ellas y, particularmente, exportar profesionales desde la Región de La Araucanía hacia el sur», señaló.

La Piscicultura Lautaro

Vega recordó además que la histórica Piscicultura Lautaro desempeñó un papel clave en ese proceso. Bajo la administración de la Universidad Católica de Temuco, el recinto se transformó en una estación experimental donde los estudiantes podían complementar su formación en terreno y desarrollar actividades de investigación vinculadas al cultivo de peces.

Con el paso de los años, ese trabajo también permitió consolidar líneas de investigación en reproducción, nutrición, alimentación y cultivo de peces, además de fortalecer la formación de académicos mediante programas de especialización en el extranjero y proyectos desarrollados en conjunto con empresas salmonicultoras.

En la entrevista, Vega sostiene que ese aporte de la academia suele pasar inadvertido cuando se revisa la historia de la salmonicultura chilena. A su juicio, el crecimiento de la actividad no solo fue posible gracias al desarrollo productivo, sino también a la formación de técnicos, ingenieros, investigadores y profesionales que posteriormente se incorporaron a la industria.

Lea la entrevista completa en el siguiente enlace.