Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

AquaForum 2026 traza desafíos para una salmonicultura más competitiva

Autoridades, gremios, empresas y especialistas analizaron los desafíos que enfrenta la salmonicultura chilena en materia de regulación, biotecnología, sanidad, economía circular e innovación, con énfasis en generar mayores certezas para la inversión, acelerar la adopción tecnológica y fortalecer la competitividad del sector.

Este jueves 5 de noviembre se realizó en Puerto Varas la decimotercera versión de AquaForum Los Lagos, encuentro organizado por B2B Media Group que reunió a autoridades, gremios, empresas, especialistas y proveedores de la industria acuícola bajo el lema “Salmonicultura del Futuro: Certezas, Sostenibilidad, Liderazgo”.

La jornada, desarrollada en el Hotel Wyndham Pettra de Puerto Varas, abordó los principales desafíos para proyectar el crecimiento y competitividad de la salmonicultura chilena, a través de cuatro módulos centrados en gobernanza costera y regulación; biotecnología, sanidad y competitividad; economía circular; y ciencia y tecnologías innovativas. Cada bloque combinó exposiciones técnicas con un panel de conversación entre sus participantes.

Durante la apertura, las intervenciones coincidieron en la necesidad de avanzar desde el diagnóstico hacia condiciones concretas que permitan proyectar al sector, con énfasis en certezas regulatorias, inversión, sostenibilidad, innovación y una mayor coordinación entre la institucionalidad pública y la industria.

Ángela Saavedra, directora regional de Los Lagos del Consejo del Salmón, sostuvo que los tres conceptos escogidos para esta edición reflejan desafíos que serán determinantes para el desarrollo del sector.

“Las certezas que necesitamos para crecer, que lo hemos hablado en muchas ocasiones; la sostenibilidad como condición para ese desarrollo; y aquí el liderazgo, que tenemos la responsabilidad de ejercer todos juntos. El futuro de la salmonicultura no depende de una sola empresa, de una autoridad o un gremio. Es el resultado del compromiso y el trabajo de muchos”, señaló.

Desde el Gobierno Regional de Los Lagos, Alejandro Santana puso el foco en la necesidad de mejorar la capacidad institucional para acompañar el desarrollo productivo, planteando que la certeza jurídica y una tramitación más eficiente son condiciones relevantes para sostener nuevas inversiones.

“Se requiere tener un Estado que sea mucho más facilitador, donde la tramitología no tome tanto tiempo y efectivamente podamos ser más dinámicos en las tomas de decisiones y en la ejecución de las distintas iniciativas. El desafío que tenemos como país y como Región de Los Lagos es tener una institucionalidad que sea eficiente, moderna y proyectable en el tiempo”, afirmó.

En tanto, el presidente de SalmonChile, Patricio Melero, advirtió que la discusión ocurre en un escenario marcado simultáneamente por desafíos regulatorios, comerciales y ambientales. En su intervención mencionó las dificultades para avanzar en relocalizaciones, inversiones paralizadas, el arancel aplicado por Estados Unidos y la preparación frente a eventuales floraciones algales nocivas asociadas a las condiciones climáticas.

“AquaForum llega en un momento muy trascendental, porque estamos haciendo cambios importantes en la regulación, en los decretos y en las leyes que permiten justamente destrabar las inversiones que habían estado durante décadas paralizadas. También tenemos un frente internacional por los aranceles que ha impuesto Estados Unidos y las amenazas propias climáticas, como el fenómeno de El Niño y su posible generación de floraciones de algas nocivas”, indicó Melero.

Por su parte, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, planteó que la dimensión alcanzada por la actividad obliga a proyectarla con una mirada de largo plazo y destacó la necesidad de anticiparse a los cambios tecnológicos, sanitarios, ambientales y de los mercados internacionales.

“Por su importancia, la salmonicultura chilena debe comenzar a ser entendida y proyectada casi como una verdadera política de Estado. Su importancia supera ampliamente los límites de las regiones donde se desarrolla y de las empresas que participan directamente en ella. Lo que ocurre con la salmonicultura tiene consecuencias en el empleo nacional, las exportaciones, la inversión, el crecimiento económico y las oportunidades de miles de familias”, sostuvo.

Urrutia agregó que la capacidad de anticipación será otro elemento decisivo para el futuro de la actividad, particularmente frente a riesgos sanitarios, ambientales y climáticos.

“El futuro no se construye solamente reaccionando frente a los problemas cuando ya están instalados. Se construye observando, investigando, planificando y tomando decisiones oportunas. La salmonicultura del futuro necesita más ciencia, más innovación, más tecnología, mejor regulación y una colaboración público-privada aún más estrecha”, afirmó.

Reconocimientos al liderazgo regional y laboral

Uno de los momentos destacados de la apertura fue la Ceremonia de Reconocimientos AquaForum 2026, instancia en la que se distinguió al alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt, por su liderazgo en el impulso del Plan Salmón 2050 y su trabajo para articular a autoridades, empresas, academia y trabajadores en torno al desarrollo de la actividad. Asimismo, se entregó un reconocimiento al liderazgo sindical a Alejandro Santibáñez, presidente de la Multisindical de Trabajadores del Salmón, por su trayectoria y contribución desde el mundo laboral.

Tras recibir la distinción, Wainraihgt destacó la articulación alcanzada a través del Plan Salmón 2050, que actualmente incorpora a actores de Los Lagos, Aysén y Magallanes, y llamó a avanzar desde los diagnósticos hacia medidas concretas para el crecimiento del sector.

“Hoy estamos buscando, justamente a partir del Plan Salmón 2050, que personeros políticos, ya sean concejales, alcaldes, gobernadores, diputados o senadores, más allá de nuestra mirada política, tengamos la capacidad de converger y confluir en la importancia de la industria del salmón en la generación de empleo y también en la generación y activación económica. Los diagnósticos están hechos, los estudios están hechos. Necesitamos acción, acción, acción y acción”, sostuvo.

Por su parte, Santibáñez valoró el reconocimiento como una señal hacia los trabajadores del sector y puso el acento en la confianza construida durante los últimos años entre dirigentes, empresas y otros actores de la salmonicultura.

“Hay que dejar el discurso de que los trabajadores son importantes para la industria. Hoy día el discurso es: ¿para dónde vamos? Juntos. Y ahí viene el desafío, porque hoy vengo a desafiar a la industria en general, a los proveedores y a las empresas mandantes, a desafiarnos a crecer en conjunto”, expresó.

El dirigente agregó que la distinción representa al conjunto de quienes se desempeñan en la actividad. “Este reconocimiento no es para mí, es para los miles de trabajadores. De verdad que es un orgullo estarlos representando hoy día”, señaló.

Gobernanza y certezas regulatorias

El primer módulo, “Gobernanza Costera – Destrabar para Crecer”, fue moderado por Jéssica Fuentes y reunió a Alejandro Barrientos, jefe de la División de Acuicultura de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura; Arturo Farías, director ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA); y Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes. Tras las exposiciones, los participantes abordaron en un panel las dificultades de coordinación institucional, los criterios de evaluación ambiental y los desafíos asociados al ordenamiento del borde costero.

Barrientos planteó que el crecimiento alcanzado por la acuicultura chilena no ha estado acompañado al mismo ritmo por su gobernanza. En este contexto, sostuvo que la innovación tecnológica requiere también condiciones institucionales que permitan implementarla y puso como ejemplo las dificultades que han enfrentado los procesos de relocalización. De acuerdo con su presentación, de 1.060 solicitudes ingresadas, solo una ha obtenido una relocalización, pese a existir una necesidad de reordenamiento reconocida y un instrumento legal disponible.

“Si hay una necesidad reconocida, tenemos un instrumento legal disponible, pero tenemos una gobernanza que no se articula. Respecto de las concesiones y respecto de las relocalizaciones, el acceso al espacio, un proyecto que tiene una resolución ambiental autorizada para producir, puede detenerse sea con una solicitud de ECMPO o con un plan de manejo de una reserva que no haya sido dictado. Tienes la autorización ambiental, pero no tienes el espacio para operar”, señaló.

Durante el panel, Barrientos profundizó en esta fragmentación y reconoció que las gestiones realizadas durante este año con otras instituciones todavía no han permitido resolver algunos de estos nudos.

“La verdad es que el que el sector de la acuicultura tenga esta gobernanza tan fragmentada limita el desarrollo de la industria, limita todos los beneficios que ella puede traer al país. Yo creo que falta una conversación o una instrucción también por parte de las diferentes instituciones con competencia en el sector, respecto de estar de acuerdo o lograr un acuerdo hacia dónde vamos a avanzar y cuáles van a ser los límites”, afirmó.

Por su parte, Arturo Farías abordó los cambios que el SEA busca implementar para reducir los tiempos de evaluación y otorgar mayor certeza técnica y jurídica. Entre los ejes de gestión definidos para el periodo 2026-2030 figura una meta de reducción de 30% en los plazos de los Estudios y Declaraciones de Impacto Ambiental, junto con una mayor rectoría técnica y coordinación con los organismos con competencia ambiental.

“Queremos que el proceso de evaluación ambiental sea ágil, que sea oportuno. Ser ágil no significa disminuir los estándares ambientales; por el contrario, ser ágil significa evaluar mejor, evaluar oportunamente. Una evaluación ambiental que sea eficiente y oportuna significa, en términos concretos, que las decisiones de la Administración del Estado tienen que otorgarse en un plazo que sea razonable”, sostuvo Farías.

El director ejecutivo del SEA señaló además que los tiempos promedio de tramitación de un Estudio de Impacto Ambiental pasaron en aproximadamente una década desde unos 700 días a más de 1.200 o 1.300 días. A nivel general, informó que al 1 de noviembre de 2026 se habían aprobado ambientalmente inversiones por US$46.346 millones, mientras que para la industria salmonicultora el organismo mantiene mesas de trabajo asociadas, entre otras materias, a aumentos de producción, microrelocalizaciones y análisis de áreas de depositación de sedimentos.

En la conversación posterior, Farías también abordó la necesidad de unificar criterios y revisar la utilización de guías metodológicas dentro de la evaluación ambiental, advirtiendo que estos instrumentos no pueden transformarse en normas por sí mismos.

“Las guías tienen que cumplir su funcionalidad, tienen que estar al servicio de la evaluación ambiental y del usuario. Pero la guía no es un fin en sí mismo. Y eso es justamente lo que hemos cambiado. Durante este tiempo no hemos dictado ninguna guía, y eso no quiere decir que no estemos trabajando justamente en mejorar el funcionamiento, sobre todo desde el punto de vista de la certeza técnica”, explicó.

Desde la perspectiva de Magallanes, Carlos Odebret centró su intervención en proyectos que cuentan con evaluación ambiental favorable, pero permanecen pendientes por otros procesos administrativos y territoriales. Su presentación consignó una inversión disponible de US$250 millones asociada a 22 RCA aprobadas, con un potencial productivo cercano a 120 mil toneladas, además de inversiones proyectadas en una piscicultura RAS y una planta de subproductos.

Entre los casos expuestos destacó la solicitud de ECMPO Kawésqar Última Esperanza, iniciada en febrero de 2018 y correspondiente a 273.998 hectáreas distribuidas en cuatro sectores costeros. Según los antecedentes presentados, existen 14 concesiones con RCA favorable asociadas a 66.890 toneladas de producción que permanecen a la espera de una resolución.

“Lo que nosotros estamos planteando es que, en el corto plazo, la tarea más importante es destrabar lo que ya está evaluado. Aquellas concesiones que ya tienen una resolución de calificación ambiental y fueron evaluadas con reglas del juego conocidas por todos los actores, resulta mínimo que se resuelva con sentido de urgencia esta parte administrativa que falta”, afirmó Odebret.

El dirigente gremial planteó además que el desafío de Magallanes no se limita a resolver los proyectos pendientes, sino que requiere generar certeza territorial de mediano plazo y condiciones para ampliar la actividad. Su propuesta considera avanzar en la reconfiguración territorial y proyectar a la región como una zona de crecimiento futuro para la salmonicultura, sobre la base de sus condiciones productivas y sanitarias.

Posteriormente, Patricio Walker, gerente general de ECOS Chile, abordó el cumplimiento ambiental desde la perspectiva operacional y de fiscalización. De acuerdo con los antecedentes presentados por la consultora, pesca y acuicultura concentraron el 36,5% de las fiscalizaciones realizadas por la Superintendencia del Medio Ambiente durante 2025 y 2026. Desde 2014, el rubro acumula 19.174 fiscalizaciones y 326 procesos sancionatorios, mientras que un 98% de las fiscalizaciones habría concluido sin formulación de cargos.

“Es la industria más fiscalizada del país. Más de un tercio de todas las fiscalizaciones históricas que ha hecho la Superintendencia del Medio Ambiente a la fecha son dirigidas al rubro de pesca y acuicultura. Ahora, esto es un dato sumamente importante porque de los casi 20 mil expedientes de fiscalización, solo 326 han dado inicio a un proceso de sanción. Entonces estamos hablando de que la industria tiene un 98% de cumplimiento, y no lo digo yo, lo dicen los datos oficiales de la autoridad”, afirmó Walker.

El ejecutivo advirtió, sin embargo, que la siguiente etapa de fiscalización podría aumentar las exigencias sobre la información reportada por las empresas. Entre las señales identificadas mencionó una mayor automatización, uso de imágenes satelitales, cruces de información entre sistemas y revisión de informes de seguimiento ambiental, en un escenario donde la entrega de antecedentes falsos o incompletos puede tener consecuencias bajo la legislación de delitos ambientales.

“Llegan más de 10 mil informes de seguimiento ambiental a la autoridad y nunca han podido procesarlos todos. Pero ahora que están avanzando en estas herramientas, es bastante probable que puedan procesar un número mucho mayor. Si van a empezar a revisar toda esa información, puede que empiecen a generarse ciertos problemas si no empezamos a ser mucho más conscientes y hacemos un buen control de calidad”, advirtió.

Walker vinculó finalmente el cumplimiento con la continuidad operacional y planteó que la gestión ambiental debe incorporarse transversalmente a las compañías, con la misma rigurosidad aplicada a la producción.

“No solo hay que cumplir, hay que ser capaces de demostrar que se está cumpliendo. Porque la autoridad necesita verificadores, y necesita buenos verificadores que sean defendibles. Cuando yo cumplo y demuestro que cumplo, puedo convencer a la autoridad. Y eso me protege respecto a la denuncia que pueda llegar, mejora la relación con las comunidades y también permite posicionarse mejor frente al mercado”, sostuvo.

Biotecnología y genética para una mayor competitividad

El segundo módulo, “Biotecnología, Sanidad y Competitividad – Claves para la acuicultura del futuro”, fue moderado por Cristhian Ortiz, gerente comercial y postventa de AquaGen Chile, y reunió a Pedro Rocha, especialista internacional en Biotecnología y Bioseguridad del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA); Alejandro Rojas, site manager del Centro de Mejoramiento Genético Catripulli de Hendrix Genetics; y Cristian Gallardo-Escárate, director del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR).

Rocha centró su exposición en las diferencias entre transgénesis y edición génica y en los marcos regulatorios existentes en América Latina. En el caso de Chile, señaló que existe regulación para productos vegetales transgénicos y editados, mientras que el escenario para animales presenta vacíos o restricciones que adquieren especial relevancia ante las posibilidades que estas tecnologías abren para la acuicultura.

Durante el panel, el especialista sostuvo que la cooperación entre países no requiere uniformar las legislaciones, sino generar criterios técnicos comparables que reduzcan la incertidumbre sobre cómo será clasificado un mismo desarrollo biotecnológico en distintos mercados.

“Cuando hablamos como IICA de armonizar, nos enfocamos en armonizar criterios, no en armonizar políticas o regulaciones. Cada país, en su soberanía, tiene que mantener todo lo que es su marco regulatorio. Lo importante es que se trabaje sobre la armonía de los criterios técnicos para hacer el análisis, porque lo que no queremos ver es que un mismo producto, desarrollado por la misma empresa, llevado a distintos países y analizado por distintas personas, llegue a tener una respuesta diferente”, explicó Rocha.

A su juicio, establecer una vía regulatoria para la edición génica en Chile no representa necesariamente un desafío técnico de alta complejidad y mencionó experiencias latinoamericanas donde se han diferenciado estos productos de los organismos transgénicos.

“Aquí en Chile yo creo que no es tampoco una cosa compleja, es simplemente tener claridad de lo que se está hablando. Usted lo único que necesita es entender un esquema que le permita decir si un producto o una idea de producto es transgénica o no. A esa pregunta la respuesta es muy sencilla desde el punto de vista técnico”, sostuvo.

Por su parte, Alejandro Rojas abordó el mejoramiento genético como una herramienta que debe integrarse con nutrición, salud, vacunación, bioseguridad, manejo, ambiente y tecnologías de información. Según explicó, el objetivo no consiste únicamente en seleccionar peces de mayor crecimiento, sino en generar animales capaces de aportar mayor valor a la cadena productiva a través de atributos como eficiencia alimentaria, robustez, resistencia a enfermedades, calidad y adaptación a condiciones específicas.

“La genética por sí sola nunca va a ser el trabajo, es el punto de partida. Nosotros no estamos buscando un pez que crezca más. Lo que queremos a través de la genética es un pez que pueda aportar mayor valor a la cadena productiva y con los rasgos necesarios que puedan estar expresados por los diferentes productores”, señaló Rojas.

El ejecutivo destacó además la importancia de evaluar los resultados bajo condiciones productivas reales y retroalimentar los programas de mejoramiento con información proveniente de distintas regiones y centros. Este enfoque permite ponderar características como conversión alimenticia, supervivencia, resistencia sanitaria, rendimiento de filete, melanosis y color de acuerdo con su impacto económico, mediante índices bioeconómicos que orienten las decisiones de selección.

“Con ese análisis que nos entregan los productores, hoy día nosotros podemos determinar cuáles son las mejores características dependiendo del productor y de la zona. Desde el punto de vista genético vamos a seleccionar las mejores familias que puedan cumplir ese rol. Si quiero que tenga mayor resistencia a SRS y mayor resistencia, por ejemplo, a Caligus, nosotros vamos a buscar las mejores familias que tengan eso”, explicó durante el panel.

Cristian Gallardo-Escárate, en tanto, puso el foco en el potencial de la biotecnología para enfrentar desafíos sanitarios que continúan afectando la competitividad de la salmonicultura chilena, particularmente SRS y Caligus. Su presentación destacó que predominan las vacunas bacterianas inactivadas y advirtió que la eficacia observada experimentalmente no necesariamente se traduce en igual efectividad bajo condiciones productivas. Asimismo, situó el mercado chileno de vacunas en torno a US$100 millones durante 2025.

El investigador planteó que la edición génica podría complementar las herramientas sanitarias actuales y presentó avances en investigación vinculados a variaciones naturales de presencia y ausencia de genes en salmón Atlántico, junto con trabajos experimentales de edición orientados a estudiar resistencia frente a enfermedades y parásitos.

“Estamos atrasados en esto, estamos atrasados a nivel de Chile. Noruega es súper restrictiva con respecto a la biotecnología; sin embargo, llevan haciendo edición genética hace más de 15 años. Es paradójico. Nosotros somos parte de un proyecto que busca la resistencia del salmón Atlántico frente a piojos mediante edición genética”, señaló.

Consultado durante el panel sobre cuánto podría tomar avanzar hacia resultados aplicables frente a SRS, Gallardo-Escárate estimó que, desde el punto de vista estrictamente biotecnológico, podrían obtenerse resultados promisorios en un horizonte relativamente acotado, aunque condicionados a contar con las autorizaciones necesarias para realizar este tipo de investigación en Chile.

“En el caso del SRS puede ser relativamente rápido. Yo calculo que entre dos y tres años podemos tener ya un estado convincente, que podamos ver al menos en un estanque y después tener grupos que podamos probablemente desafiar en condiciones reales. Desde que yo edito hasta que puedo tener un pez para probar si esos genes funcionan puede pasar menos de un año, y lo puedo hacer en muchos genes a la vez”, afirmó.

El investigador recalcó que estos avances no necesariamente apuntan a generar directamente peces editados para comercialización, sino que también pueden utilizarse para identificar genes relevantes, orientar programas de mejoramiento genético y contribuir al desarrollo de herramientas sanitarias más efectivas.

“Lo que va a ayudar es a apoyar dos cosas: una, que quizás podamos tener vacunas que funcionen mejor con ciertos peces que sean editados; y dos, poder acelerar justamente la ganancia genética de los programas de mejoramiento. Si nosotros identificamos genes que son importantes para la resistencia, podemos darle una ayuda al programa de mejoramiento genético para guiarlo hacia allá”, explicó.

Al cierre del panel, los expositores coincidieron en que uno de los principales desafíos es generar condiciones regulatorias que permitan que las capacidades científicas existentes en Chile puedan traducirse en aplicaciones productivas.

“Todos queremos más peces en el agua, pero necesitamos mejores peces en el agua. Para poder tener mejores peces, para evitar que existan brotes de enfermedades, necesitamos tener biotecnología. Podemos esperar que pasen diez años y volver a contar acá que todavía no hemos hecho nada con respecto a tener claridad sobre esto, y eso no puede ocurrir”, concluyó Gallardo-Escárate.

Economía circular y nuevas oportunidades de valorización

El tercer módulo, “Economía Circular – Pilar estratégico para el desarrollo productivo y el progreso ambiental”, fue moderado por Alberto Fernández, director del Centro Tecnológico de Economía Circular Los Lagos, y reunió a Fernanda Hernández, coordinadora de Sostenibilidad Ambiental de Cermaq Chile; Germán Pérez, gerente de Supply Chain de Novandino Litio; y Ricardo Manzoliz, gerente general de Sitecna. Las exposiciones abordaron experiencias de valorización de residuos, desarrollo de proveedores y reutilización de infraestructura, para posteriormente profundizar en el panel sobre las barreras que todavía dificultan escalar estas soluciones.

Desde Cermaq, Hernández presentó la estrategia “Cermaq Circular”, que articula cultura y comunicación, gestión operacional, trazabilidad y cumplimiento, y economía circular. Durante 2025, la compañía gestionó 54.241 toneladas de residuos y alcanzó un 95,7% de valorización, mientras que a septiembre de 2026 ese indicador llegó a 96,33% sobre 36.546 toneladas gestionadas.

“Para Cermaq, la sostenibilidad es el paraguas de nuestra gestión y abraza todas las áreas operativas de la cadena de valor. Porque la sostenibilidad ya no es un proyecto aislado, sino que es parte del negocio y el criterio bajo el cual tomamos decisiones”, afirmó Hernández.

La ejecutiva destacó además que el aumento de la valorización ha requerido desarrollar una red de más de 53 gestores y proveedores, particularmente relevante considerando las dificultades existentes en las regiones más aisladas. A ello se suma una disminución de 55,6% en las emisiones asociadas a la gestión de residuos entre 2024 y 2025, pasando de 3.507 a 1.557 toneladas de CO₂.

“El desafío no es solamente seguir aumentando los porcentajes de valorización, sino que también es crear capacidad local, fomentar el empleo y fomentar a estos gestores para que puedan seguir recibiendo nuestros residuos. Creemos firmemente que la circularidad crea valor cuando el beneficio es compartido entre las empresas, los gestores y los territorios donde operamos”, sostuvo.

Por su parte, Germán Pérez presentó la experiencia de Novandino Litio en la incorporación de criterios ambientales y sociales dentro de su cadena de suministro, proceso que la compañía comenzó a estructurar mediante una política de abastecimiento responsable. En este contexto, expuso el proyecto de pallets circulares, desarrollado para reemplazar progresivamente pallets de madera por unidades plásticas elaboradas a partir de residuos industriales, incluyendo materiales recuperados desde otras actividades productivas.

El proyecto surgió inicialmente como respuesta a requerimientos de clientes de la industria del litio y derivó en una alianza para utilizar residuos plásticos en la fabricación de nuevos pallets. Según explicó Pérez, la iniciativa ya dejó de ser un piloto y lleva cerca de dos años operando, aunque ha debido enfrentar ajustes derivados de los cambios en el mercado y en los niveles de producción.

Durante el panel, el ejecutivo recalcó que estos proyectos deben resistir también los ciclos económicos y formar parte de las decisiones estratégicas de las compañías.

“Yo no puedo porque bajó el precio irme por otro camino. Esto está instalado, es parte de la cadena de valor, no hay vuelta atrás. Las empresas lo tienen que entender. El match entre costos y sostenibilidad no va por caminos distintos, es el mismo camino, se complementan y, al final del día, las compañías tienen más retorno siendo más sostenibles”, señaló Pérez.

La tercera experiencia estuvo a cargo de Ricardo Manzoliz, quien presentó una iniciativa desarrollada por Sitecna junto con la Municipalidad de Puerto Montt para recuperar pontones y plataformas navales en desuso y transformarlos en infraestructura para caletas de pescadores artesanales. La propuesta busca habilitar espacios para venta directa, conservación de productos, gastronomía, servicios sanitarios y actividades vinculadas al turismo y la identidad local.

Manzoliz explicó que el diagnóstico identificó 22 caletas vinculadas al eje de la Carretera Austral, con 2.724 pescadores artesanales inscritos, 337 embarcaciones y una brecha importante de infraestructura. Paralelamente, la ruta registró cerca de 190 mil visitantes durante la temporada alta 2024-2025, lo que abre una oportunidad para vincular pesca artesanal, turismo y economía local.

“Lo que queremos hacer es tomar ese pontón que está en desuso y transformarlo para que ese pescador llegue a la plataforma, pueda tener su pescado, filetearlo, venderlo congelado o venderlo fresco. Que el visitante pueda estacionarse, bajar, ir al muelle, comprar in situ y que finalmente haya algo para que el pescador artesanal también cuente su historia y el visitante se quede en la zona”, explicó.

El primer piloto se proyecta en Caleta Gutiérrez, a 42 kilómetros al sureste de Puerto Montt, y considera que la plataforma sea financiada mediante recursos públicos, privados o una combinación de ambos, sin inversión ni endeudamiento para los pescadores. La propuesta contempla reutilizar la estructura naval, incorporar energía solar y habilitar servicios que permitan cumplir con los requisitos necesarios para la comercialización directa.

“Somos fieles creyentes de que cuando lo público, lo privado y las comunidades reman en la misma dirección, siempre vamos a llegar a acuerdo. El concepto es que el pescador artesanal invierta cero; creemos que esto lo podemos hacer con fondos públicos y privados, partir con este prototipo en Caleta Gutiérrez y después avanzar hacia la operación”, sostuvo Manzoliz.

En el panel, los participantes coincidieron en que uno de los principales desafíos para profundizar la economía circular es resolver las dificultades logísticas y generar mercados capaces de absorber los materiales recuperados. Hernández mencionó particularmente el potencial del HDPE utilizado en boyas, flotadores y tuberías, aunque advirtió que los costos de transporte, la consolidación de carga y la disponibilidad de gestores siguen limitando su valorización.

“Las brechas logísticas siempre son el problema de costos y, sobre todo, el problema del volumen. El HDPE, por ejemplo, se genera en grandes cantidades y una vez terminado el ciclo productivo se le puede generar un valor, pero las principales preguntas son dónde lo trasladamos y cuántos fletes necesitamos. La cantidad de residuos que se genera versus la cantidad de gestores que hoy pueden recibirlos no va de la mano”, explicó Hernández.

Manzoliz, en tanto, planteó que la reutilización de pontones y otras estructuras podría acelerarse mediante una coordinación más sistemática entre empresas y proveedores, de modo que los activos en desuso puedan ser identificados antes de convertirse definitivamente en residuos.

“Para que esto se potencie realmente debería haber una especie de clúster donde los clientes puedan declarar aquellos artefactos navales o embarcaciones a los que quieran darles un segundo uso. Eso podría entrar a un proceso de ingeniería inversa, porque no todo sirve, hay que revisar muy bien el estado inicial, pero creo que permitiría aumentar mucho la velocidad con la que recuperamos estos artefactos y embarcaciones”, afirmó.

Innovación para salud, automatización y nuevas proteínas

El último módulo de AquaForum Los Lagos 2026, “Ciencia & Tecnologías Innovativas: Competitividad para el liderazgo de la salmonicultura”, fue moderado por Igor Stack, gerente técnico de Ventisqueros, y reunió a Marcela Delgado, CEO de Sudvet Corp; Cristian Sauterel, CEO de ScaleAQ Chile; y Sebastián Mandiola, gerente de Bioforest Arauco. El bloque abordó soluciones botánicas aplicadas a salud y bienestar animal, automatización de procesos de vacunación y el desarrollo de una nueva fuente de proteína a partir de subproductos de la industria forestal.

Marcela Delgado presentó la experiencia de Sudvet en el desarrollo de soluciones botánicas orientadas a fortalecer la resiliencia, salud y bienestar de los peces. La compañía informó haber estudiado más de 754 especies botánicas durante más de una década de investigación y desarrollo, y situó entre sus avances recientes la estrategia denominada “Ciclo Cero”, orientada a completar ciclos productivos sin tratamientos antibióticos ni antiparasitarios.

“En 2025 y 2026 hemos demostrado que con los botánicos ha sido posible. Ya hemos sacado tres ciclos cero: cero antibiótico, cero antiparasitario. Es algo que nos tiene muy orgullosos porque cuando estandarizamos estas formulaciones botánicas podemos lograrlo”, sostuvo Delgado.

La ejecutiva planteó que estas herramientas deben entenderse de manera complementaria con otras estrategias sanitarias y bajo una visión integral que considere al pez, el ambiente y la salud humana. La presentación consignó además un ciclo de engorda en mar de 365 días sin uso de antibióticos ni antiparasitarios, resultado que Sudvet presentó como parte de sus experiencias desarrolladas durante 2025 y 2026.

Durante el panel, Delgado vinculó esta estrategia con resultados productivos y económicos, señalando que reducir tratamientos y eventos de estrés puede favorecer la alimentación, conversión y supervivencia de los peces.

“Sí, es más rentable porque cuando abordamos todos los frentes, por ejemplo en el caso de Ciclo Cero o los mismos tratamientos por baño, cuando tenemos un tratamiento con un fármaco podemos tener hasta cuatro o cinco días de pérdida de optimización en la alimentación y eso incluso se puede transformar en 30 o 60 días de atraso en el proceso de cultivo. En el caso del botánico preventivo mejoran la conversión, disminuyen las mortalidades y no es necesario tener antibióticos”, afirmó.

Desde la automatización, Cristian Sauterel presentó la tecnología de vacunación automática MASKON, desarrollada para integrar distintas etapas del proceso y reducir la manipulación manual de los peces. Los sistemas cuentan con capacidades de entre 10 mil y 40 mil peces por hora y pueden aplicar hasta cuatro vacunas diferentes en una misma operación, además de incorporar visión artificial, pesaje y otras funciones de monitoreo.

“El proceso es 100% automatizado desde el origen hasta el destino, hasta que los peces son llevados a destino, y las máquinas son operadas por uno o dos trabajadores. El sistema de visión posiciona los peces y los vacuna con alta precisión, uno a uno. La máquina además calcula el peso promedio de los peces y los vacuna de forma precisa y con la dosis exacta”, explicó Sauterel.

Durante el panel, el ejecutivo entregó cifras sobre la adopción de esta tecnología en el país. Según indicó, en Chile ya se han vacunado más de 130 millones de peces mediante estos sistemas y actualmente operan seis máquinas, distribuidas desde Magallanes hasta Los Lagos, con ocho líneas de vacunación y dos nuevos equipos en proceso de implementación.

“En Chile estamos en más de 130 millones de peces vacunados, tenemos seis máquinas funcionando desde Punta Arenas hasta la Región de Los Lagos, estamos con ocho líneas de vacunación y hoy día estamos en proceso de implementación de dos equipos más de vacunación en la región. Por lo tanto, esta tecnología llegó para quedarse”, afirmó.

Sauterel explicó que la automatización también está modificando las competencias requeridas para quienes participan de estas operaciones, debido a la necesidad de contar con personal especializado en operación, mantención y soporte de los equipos.

“Lo que nosotros hemos visto es que se produce una transformación de estos vacunadores. Tú tienes que generar un operador que maneje la máquina y que esté capacitado. Nuestros técnicos tienen un proceso de formación de en torno a un año, al menos, y cada vez hay menos dependencia, porque al principio venían técnicos de Noruega a hacer todo el proceso de implementación y hoy cada vez menos técnicos de Noruega están dando el soporte”, señaló.

El tercer desarrollo estuvo a cargo de Sebastián Mandiola, quien presentó el proyecto de Bioforest Arauco para producir una micoproteína destinada a alimentación de salmones a partir de un hidrolizado rico en azúcares generado durante la producción de pulpa textil. La propuesta considera fermentar este subproducto mediante hongos para obtener una proteína de aproximadamente 60%, sin utilizar organismos genéticamente modificados y sin competir con proteínas destinadas al consumo humano.

Mandiola explicó que el desarrollo busca aprovechar la presencia simultánea en Chile de dos industrias de escala global, la forestal y la salmonicultora, y reducir parcialmente la dependencia de ingredientes importados utilizados en los alimentos para peces.

“Nosotros ya comprobamos que nuestro hidrolizado puede producir la proteína y que el hongo es capaz de generarla. El próximo año queremos empezar a hacer cultivos de laboratorio más extensos, tener durante el segundo semestre un proceso continuo a escala de laboratorio y esperamos que el primer semestre de 2028 ya podamos tener cantidades suficientes como para realizar pruebas industriales”, sostuvo.

La hoja de ruta presentada por Bioforest establece para 2027 las primeras pruebas de concepto y un proceso de cultivo continuo, mientras que para el primer semestre de 2028 proyecta disponer de entre 20 y 100 kilos de material para ensayos nutricionales y sanitarios en salmones.

“Nosotros no sabemos de peces, no sabemos de producir alimentos. Somos una industria forestal y necesitamos ese conocimiento, y eso es lo que venimos a buscar. Creemos que hay una oportunidad relevante para la industria forestal y la del salmón de hacer este partnership y empezar a generar esta proteína sostenible. Creo que están todos los ingredientes en la industria nacional para poder abordar este tema”, manifestó Mandiola.

En el panel, el ejecutivo añadió que la alternativa basada en el hidrolizado presenta ventajas para su escalamiento debido a que utiliza una corriente secundaria del proceso productivo de celulosa, y estimó que inicialmente podría aspirar a sustituir entre 5% y 10% de las proteínas actualmente utilizadas.

“El hidrolizado es un subproducto del proceso productivo de la celulosa que hoy día, incluso si yo lo retiro del proceso, me genera un valor agregado en la planta. Entonces me permite llegar a una proteína costo competitiva respecto de la harina de pescado, la soya u otro tipo de proteínas. No es para reemplazar el 100% de la proteína que se ocupa hoy día; en una primera etapa debe ser suficiente para tomar un 5% o un 10% del mercado”, explicó.

Al cierre, los tres desarrollos mostraron distintas vías para incorporar ciencia y tecnología a desafíos productivos concretos: reducir la dependencia de tratamientos farmacológicos, automatizar procesos sanitarios de alta escala y diversificar las materias primas utilizadas en alimentación, con la colaboración entre empresas, proveedores y centros de investigación como un componente transversal para avanzar desde las pruebas hacia su aplicación industrial.