Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Opinión: Construcción naval, una oportunidad histórica

En esta columna de opinión, Fernando Rodríguez, gerente general de ASENAV, sostiene que la construcción naval representa una oportunidad estratégica para Chile y destaca la necesidad de fortalecer el financiamiento y las políticas públicas para impulsar el desarrollo de la industria.

La entrega de las barcazas de desembarco Selknam y Manutara para el Proyecto Escotillón IV de la Armada de Chile, constituye mucho más que la culminación exitosa de una obra de ingeniería naval. Representa una señal concreta de lo que nuestro país es capaz de lograr cuando el sector público y la industria privada trabajan de manera coordinada en torno a objetivos estratégicos comunes.

La construcción naval es una actividad con un efecto multiplicador significativo. Cada proyecto moviliza durante años a cientos de trabajadores, ingenieros, técnicos, proveedores y empresas de servicios especializados. Además, impulsa procesos de transferencia tecnológica, fomenta la innovación y fortalece cadenas de suministro regionales que generan valor mucho más allá de los astilleros.

Avances y proyecciones 

Por eso valoramos la implementación de la Política Nacional Continua de Construcción Naval, ya que por primera vez Chile reconoce explícitamente a esta industria como un sector estratégico para el desarrollo nacional, lo cual representa un avance histórico, ya que permite proyectar una visión de largo plazo para una actividad que combina capacidades industriales, innovación, generación de empleo de calidad y desarrollo territorial.

Sin embargo, es fundamental transformar esa visión en instrumentos concretos que permitan acelerar el crecimiento del sector. La experiencia internacional demuestra que las industrias navales exitosas se desarrollan sobre la base de capacidades técnicas, pero también gracias a mecanismos financieros que facilitan proyectos de gran escala y largos períodos de ejecución.

Es clave avanzar en herramientas que permitan cerrar esta brecha, entre ellas el proyecto que crea la Agencia de Financiamiento e Inversión para el Desarrollo (AFIDE), que puede desempeñar un rol significativo en el fortalecimiento de varios sectores estratégicos para el país.

La reciente botadura del buque multipropósito LPD Magallanes de la Armada es también una señal alentadora de lo que Chile puede lograr para consolidar una industria naval competitiva, innovadora y capaz de proyectarse internacionalmente. 

Hoy tenemos una oportunidad histórica para fortalecer nuestra base industrial, generar empleo especializado, impulsar la innovación y proyectar a nuestro país como una potencia marítima acorde con su geografía, su tradición y sus capacidades. El desafío ahora es mantener el rumbo y convertir esta visión en una realidad permanente para las próximas décadas.