
La actualización normativa y los nuevos criterios de fiscalización ambiental aplicados a la industria fueron algunos de los principales temas abordados durante el seminario “Normativa Ambiental en Acuicultura: Actualización y estrategias para enfrentar procesos de fiscalización”, realizado este martes en Puerto Varas y organizado por la consultora ECOS Chile. La actividad reunió a especialistas del ámbito regulatorio, jurídico y ambiental para analizar el escenario actual de cumplimiento que enfrenta la industria salmonicultora.
La instancia incluyó exposiciones centradas en estrategias de fiscalización y sanción de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), cambios regulatorios relevantes para el sector y herramientas para enfrentar procesos de fiscalización ambiental. Los expositores fueron Patricio Walker Huyghe, gerente general de ECOS Chile; el abogado especialista en regulación salmonicultora, David Zaviezo; y Juan Pablo Granzow, consultor senior y ex autoridad de la SMA, quienes abordaron tanto tendencias regulatorias emergentes como desafíos operacionales asociados al cumplimiento ambiental en la acuicultura.

Fundada en 2014, ECOS Chile es una consultora especializada en cumplimiento y gestión ambiental, orientada al acompañamiento estratégico de proyectos y operaciones en distintos sectores productivos, incluyendo la acuicultura. La empresa desarrolla servicios vinculados a fiscalización ambiental, gestión de compromisos regulatorios, asesoría ambiental estratégica y soluciones de inteligencia ambiental, incorporando herramientas tecnológicas para el monitoreo y control de obligaciones ambientales.
La SMA y la fiscalización ambiental en acuicultura
Uno de los principales focos del seminario estuvo centrado en la evolución de la fiscalización ambiental aplicada a la acuicultura y en los desafíos regulatorios que actualmente enfrenta la industria salmonicultora. La primera exposición estuvo a cargo de Patricio Walker, gerente general de ECOS Chile, quien abordó la mirada de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) respecto del sector, junto con las estrategias de fiscalización, sanción y monitoreo que hoy marcan el escenario de cumplimiento ambiental en la acuicultura.
Durante su presentación, Walker explicó que la autoridad ambiental ha avanzado hacia un modelo de fiscalización remota y automatizada, basado en el análisis masivo de datos, monitoreos electrónicos y sistemas de alerta temprana. Según indicó, este enfoque busca generar un “ecosistema de cumplimiento”, donde las empresas corrijan desviaciones de forma temprana y permanente, más que enfrentar sanciones caso a caso.

“La SMA no gana nada con sancionar a las empresas. Para la Superintendencia es mucho más trabajo perseguir incumplimientos que tener empresas cumpliendo. Por eso el interés es que todos sepan cuáles son los focos de fiscalización para que puedan adaptarse y corregir desviaciones antes de llegar a un problema mayor”, señaló Patricio Walker durante el seminario.
El especialista detalló que este modelo se ha fortalecido especialmente en los centros de engorda de salmones mediante el uso de imágenes satelitales, monitoreo remoto y cruces automáticos de información provenientes de plataformas como el SIFA, el Sistema de Trazabilidad de Sernapesca y sistemas de reporte ambiental de la SMA. Entre los principales focos actuales de fiscalización mencionó el posicionamiento de estructuras dentro de las concesiones, los niveles de producción autorizados y la conexión en línea de variables ambientales.
En ese contexto, sostuvo que la salmonicultura se ha convertido en uno de los sectores con mayor intensidad de fiscalización ambiental en el país, impulsado precisamente por la automatización de procesos de revisión y seguimiento.
“La acuicultura hoy es probablemente el rubro más fiscalizado de Chile. La SMA puede revisar producción, posicionamiento y variables ambientales prácticamente en tiempo real, muchas veces sin necesidad de estar físicamente en terreno”, afirmó Walker.
El expositor también abordó los desafíos asociados a la gestión interna de información por parte de las empresas, advirtiendo que la autoridad ambiental hoy posee capacidades tecnológicas y analíticas mucho más avanzadas que hace algunos años.
“Cuando la SMA sabe más de mis resultados que yo mismo, estoy en riesgo. Las empresas necesitan fortalecer sus sistemas de control y revisión de información antes de reportarla, porque hoy la autoridad sí tiene capacidad para revisar prácticamente todo lo que recibe”, indicó.
Cambios normativos en la salmonicultura
La segunda exposición del seminario estuvo a cargo de David Zaviezo, abogado especialista en regulación de la industria salmonicultora, quien realizó una revisión del escenario normativo que actualmente enfrenta el sector, abordando tanto las principales obligaciones regulatorias vigentes como modificaciones recientes y temas emergentes asociados a fiscalización, delitos ambientales, concesiones y relocalizaciones.
Durante su presentación, Zaviezo explicó que la industria acuícola opera hoy bajo un entramado regulatorio cada vez más amplio y complejo, donde distintos organismos públicos intervienen simultáneamente en materias ambientales, sanitarias, marítimas y administrativas. En ese contexto, destacó el rol que ha adquirido la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), particularmente por su capacidad de fiscalizar el cumplimiento de resoluciones de calificación ambiental y otras obligaciones asociadas a centros de cultivo.
“La SMA adquirió un rol fundamental en los últimos años. Hoy puede fiscalizar no solo el cumplimiento de las resoluciones ambientales, sino también normas sectoriales que están incorporadas dentro de una RCA. Eso ha ampliado considerablemente el ámbito de fiscalización sobre la salmonicultura”, señaló David Zaviezo durante el seminario.
El abogado también abordó modificaciones recientes asociadas a certificación de estructuras, recuperación de fondos marinos y delitos económicos y ambientales, advirtiendo que las empresas enfrentan hoy mayores exigencias de control interno y trazabilidad de información.
“Las empresas tienen que entender que el cumplimiento ya no es solamente una cuestión documental. Hoy existe un componente legal, ambiental y también reputacional. Cualquier situación puede terminar rápidamente expuesta en redes sociales y generar impactos incluso mayores que una sanción administrativa”, indicó.
Normativas emergentes
Entre los temas regulatorios emergentes, Zaviezo dedicó parte importante de su exposición al proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social que actualmente se tramita en el Congreso, destacando algunas propuestas relacionadas con relocalizaciones, concesiones y simplificación administrativa en acuicultura.
“Muchos de los cambios que se están discutiendo apuntan a destrabar procesos que hoy toman demasiados años. Hay propuestas interesantes en materia de micro relocalizaciones, permisos y tramitaciones paralelas que podrían dar mayor certeza jurídica y reducir tiempos administrativos para la industria”, sostuvo.
Otro de los temas abordados fue la incorporación de macroalgas en concesiones salmonicultoras y las dificultades regulatorias que todavía persisten para avanzar hacia esquemas de policultivo o integración productiva.
“Lo positivo es que hoy ya no sería necesario presentar un nuevo proyecto técnico para incorporar macroalgas en concesiones salmoneras. Sin embargo, todavía quedan materias pendientes desde el punto de vista ambiental y de criterios regulatorios más claros”, afirmó Zaviezo.
Fiscalización ambiental y preparación ante inspecciones de la SMA
La última exposición del seminario estuvo a cargo de Juan Pablo Granzow, profesional con experiencia en fiscalización ambiental y ex autoridad de la SMA, quien abordó procedimientos, criterios y recomendaciones para enfrentar procesos de fiscalización ambiental en la acuicultura. Su presentación estuvo centrada en cómo operan actualmente las inspecciones de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), el uso de herramientas tecnológicas y las estrategias preventivas que pueden adoptar las empresas frente a eventuales procesos sancionatorios.
Durante la charla, Granzow explicó que la fiscalización ambiental hoy no comienza necesariamente con una visita en terreno, sino mucho antes, mediante procesos de revisión documental, monitoreo remoto y análisis de información reportada por las propias empresas.
“La fiscalización puede haber empezado tres o seis meses antes, en la etapa de planificación. Ya revisaron documentación, seguimientos, reportes y posibles hallazgos antes de llegar al centro. La visita a terreno muchas veces es solamente para levantar medios de prueba específicos”, señaló Juan Pablo Granzow durante el seminario.
El expositor advirtió además sobre el creciente uso de tecnología, automatización e inteligencia artificial en los procesos de seguimiento y fiscalización de la SMA, especialmente en sectores como la salmonicultura, donde existe una alta cantidad de información ambiental reportada periódicamente.
“La SMA está avanzando rápidamente hacia modelos de revisión automatizada. El reportar mediante PDF probablemente va a ir desapareciendo y la información se va a estructurar para que sistemas automatizados puedan revisarla mucho más rápido”, indicó.
En ese contexto, enfatizó la importancia de revisar cuidadosamente la información que las empresas reportan a la autoridad, señalando que datos inconsistentes o no verificados pueden transformarse posteriormente en antecedentes relevantes dentro de un procedimiento sancionatorio.
“El error que nadie se puede permitir es reportar datos que no están siendo revisados. Hay que saber exactamente qué se está reportando y qué información está enviando también la empresa subcontratada”, afirmó Granzow.
¿Cómo enfrentar una fiscalización?
Parte importante de la exposición estuvo enfocada en las recomendaciones prácticas para enfrentar inspecciones ambientales, donde insistió en la necesidad de mantener procedimientos claros, vocerías definidas y respuestas precisas frente a requerimientos de información.
“Si no sé la respuesta, digo que no sé. No invento. Todo lo que se dice durante una fiscalización puede transformarse en una declaración dentro del procedimiento”, sostuvo.
Asimismo, explicó que muchas empresas aún reaccionan tardíamente frente a señales tempranas de fiscalización, desaprovechando instancias previas donde todavía es posible corregir observaciones o reducir eventuales cargos.
“Lo importante es identificar hacia dónde va el proceso antes de llegar a la formulación de cargos. Si la empresa logra resolver o corregir observaciones en etapas tempranas, incluso es posible evitar que ciertos hallazgos terminen transformándose en cargos”, indicó.
Granzow también abordó el fortalecimiento de la coordinación entre la SMA y otros organismos públicos, así como el creciente intercambio de información con el Ministerio Público en materias ambientales y eventuales delitos asociados.
“Hoy existe un trabajo coordinado entre distintos organismos y mucha de la información administrativa que se levanta en fiscalizaciones puede posteriormente servir como antecedente dentro de investigaciones más amplias, incluso en materias vinculadas a delitos ambientales”, concluyó.

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