
La empresa propietaria del catamarán Koñimo I, naufragado en enero en el Estuario del Reloncaví con seis víctimas fatales, presentó el plan de reflote de la embarcación, que permanece a unos 40 metros de profundidad en un centro de cultivo de Salmones Austral.
Según informó Radio Bío Bío, la maniobra resulta clave para avanzar en la investigación que busca esclarecer las causas del accidente ocurrido alrededor de las 04:00 horas del pasado 27 de enero, en el sector de Ralún del Este, entre Puerto Varas y Cochamó.
En la zona han trabajado buzos subacuáticos de la PDI y de la empresa especializada Marlin, quienes han realizado registros en video y fijaciones fotográficas para apoyar las diligencias investigativas.
Necesidad de peritajes
La fiscal a cargo del caso, María Angélica De Miguel, persecutora jefa de Osorno, explicó que la única manera de determinar con precisión qué provocó la tragedia es realizar los peritajes con la embarcación fuera del agua.
“Uno de los últimos plazos se vencía este viernes pasado 17 de abril, y la empresa presentó el día jueves su plan de reflote. Obviamente, a través de ese plan de reflote que se presenta y con él ya en mano, la Armada tendrá que examinar ese plan de reflote para ver si ese reflote se puede efectuar con las consideraciones hechas por esa empresa o no se puede hacer, o bien tienen que hacer algunas modificaciones a este para proceder a autorizar ese reflote. En esa etapa estamos en este minuto”, señaló.
Actualmente, el plan se encuentra en evaluación por parte de la Armada, que deberá determinar si la propuesta presentada puede ejecutarse en las condiciones planteadas o si requiere ajustes antes de autorizar la maniobra.
Responsabilidades
Respecto de las responsabilidades involucradas, la persecutora explicó que el armador corresponde a la empresa Agua Santa, mientras que el hecho ocurrió dentro de una concesión marítima perteneciente a Torsal, empresa que además mantenía contratado al armador para realizar diversas funciones en el área.
“Acá tenemos una empresa donde está en primer lugar el armador, que es la empresa Agua Santa, pero también esto sucede dentro de una concesión marítima que corresponde a la empresa Torsal y también es la empresa mandante”, indicó la fiscal.
Plazos
Por su parte, el gobernador marítimo de la zona, Mario Besoain, explicó que desde enero existe la instrucción formal para retirar la nave, aunque los plazos se han extendido debido a inconvenientes informados por la empresa responsable.
“Hablo desde la perspectiva de la autoridad marítima. La Ley de Navegación establece períodos de tiempo. A través de la Ley de Navegación se extiende un plazo de hasta un año; si no se lograra concretar, la nave se declara en abandono y ahí entran otros procesos administrativos para poder realizar este tipo de trabajo”, sostuvo.
Asimismo, Radio Bío Bío informó que la Brigada de Homicidios de la PDI ha tomado declaraciones a distintas personas de interés dentro de la investigación y ha solicitado documentación tanto a la Armada como a las empresas Salmones Austral y Agua Santa.
El reflote del Koñimo I aparece hoy como una diligencia clave no solo para avanzar en el peritaje técnico, sino también para establecer eventuales responsabilidades administrativas y penales en esta tragedia marítima.

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