
En el marco del evento de Conmemoración de los 50 años de la salmonicultura comercial en Chile, organizada por Mundo Acuícola, el reconocido consultor internacional chileno y presidente del Centro Internacional de Estudios Estratégicos para la Acuicultura (CIDEEA), Carlos Wurmann, compartió una mirada histórica sobre los procesos que dieron origen y consolidaron el desarrollo salmonicultor en el sur austral del país.
Con una trayectoria estrechamente vinculada al desarrollo de la industria, Wurmann, quien ofrecerá una charla magistral en el evento, planteó que la consolidación de la salmonicultura chilena como actividad comercial fue posible gracias a décadas de trabajo técnico, institucional y humano impulsado desde el sur de Chile.
“La industria comienza a mediados de los años 70, pero antes de eso hubo casi un siglo de trabajo preparatorio impulsado por el Estado y distintos actores privados para introducir el salmón y la trucha en Chile y desarrollar capacidades técnicas en el sur del país”, explicó Wurmann.
Según detalló, ese proceso previo permitió formar especialistas y crear capacidades técnicas e infraestructura que posteriormente facilitaron el tránsito hacia el cultivo intensivo y el desarrollo industrial del sector. A ello se sumó el interés de compañías extranjeras que identificaron similitudes entre las condiciones del sur de Chile y las zonas salmonicultoras del hemisferio norte.
Wurmann, quien fue Gerente de Recursos Marinos en Fundación Chile por una década, destacó especialmente el papel que desempeñó esa institución durante los primeros años de expansión de la industria, particularmente en transferencia tecnológica, capacitación y apoyo a nuevos productores.
Hitos, logros y desafíos
En esa línea, Wurmann planteó que si bien una parte de la historia de la salmonicultura chilena suele concentrarse en episodios críticos como el virus ISA o las primeras floraciones algales nocivas, , esa visión deja en segundo plano procesos e iniciativas que, a su juicio, fueron decisivos para la consolidación de la industria.
Entre esos hitos, destacó la creación en 1986 de la Asociación de Productores de Salmón de Chile, instancia que, a su juicio, marcó un punto de inflexión para la articulación y proyección internacional del sector.
En esa misma etapa, recordó el trabajo desarrollado por la Fundación Chile para esa Asociación, a fin de establecer estándares de calidad comunes para los productos de la industria, y así fortalecer las ventas iniciales de salmón chileno, a esas alturas producto muy poco conocido en los mercados internacionales.
Esos estándares fueron rigurosamente controlados, partida por partida, a través de un sistema de certificación de calidad que otorgaba un ‘Sello de Calidad’ avalado por la Asociación a los productos de exportación que calificaban. Este proceso instaló inspectores técnicos en las plantas procesadoras encargadas de preparar el salmón de exportación, principalmente en fresco y congelado.
“Desde los inicios, este país imaginó una industria salmonera con vocación exportadora. No se pensó en suplir el mercado nacional, sino en abastecer los mercados mundiales. Eso permitió que desde muy temprano se trabajara con escalas relevantes y tecnologías de última generación, buscando producciones eficientes, competitivas y tecnificadas”, reflexionó Wurmann.
Respecto del futuro, Wurmann sostuvo una visión optimista sobre las posibilidades de desarrollo del sector, aunque advirtió que ello dependerá de avanzar en mejores condiciones de gobernabilidad, sostenibilidad y coordinación entre industria, Estado y comunidades.

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