
Este miércoles 04 de marzo, Invermar realizó un Open House dirigido a la prensa especializada y miembros de la comunidad, con el objetivo de mostrar el funcionamiento de su Centro de Cultivo Traiguén II, ubicado en Achao, comuna de Quinchao, en el archipiélago de Chiloé. La instancia permitió compartir en terreno algunos de los hitos operacionales y tecnológicos que la compañía ha implementado en sus centros de cultivo, en línea con su visión de avanzar hacia una acuicultura de precisión basada en la integración tecnológica y el desarrollo de soluciones que contribuyan a minimizar el impacto ambiental.
La jornada contó con la participación de vecinos del sector y personal de instituciones como la Armada y Carabineros, quienes pudieron conocer en terreno el funcionamiento del centro de cultivo, sus procesos operacionales y las tecnologías utilizadas en la producción. Para varios de los asistentes, esta fue además la primera vez que visitaban una instalación salmonera, instancia que permitió acercarlos al trabajo que se desarrolla diariamente en este tipo de operaciones.
Las actividades iniciaron con una presentación introductoria sobre la misión y visión de la compañía, así como los principales lineamientos que orientan el desarrollo de sus operaciones productivas. La visita contó con la participación de Oscar Aude, gerente de operaciones; Christian Correa, subgerente de Salud; y Jorge Melipillán, subgerente de Agua Mar, quienes estuvieron a cargo de las exposiciones técnicas y del recorrido por las instalaciones del centro.
En la presentación inicial, los ejecutivos abordaron distintos aspectos relacionados con la operación del centro de cultivo, incluyendo manejo productivo, monitoreo ambiental y los desafíos asociados al cultivo de salmón en el archipiélago de Chiloé. Asimismo, se destacó el enfoque de la compañía hacia la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan optimizar la gestión productiva y el monitoreo de las condiciones del entorno marino.
Relación con las comunidades
Durante su exposición, Jorge Melipillán contextualizó el rol de la salmonicultura chilena en el escenario global y explicó el posicionamiento de la empresa dentro de esta industria. En su intervención abordó el ciclo productivo del salmón, desde las etapas en agua dulce hasta el proceso de engorda en mar y posterior procesamiento, destacando además la relevancia económica del sector y su aporte en empleo y exportaciones. Junto con ello, enfatizó la necesidad de fortalecer la relación con las comunidades.
“Queremos acercarnos a las comunidades y que conozcan lo que hacemos. Muchas veces las personas que viven cerca de las operaciones no conocen realmente cómo funciona la salmonicultura. Para nosotros es importante que entiendan qué es esta industria, cómo trabajamos y también derribar algunos mitos, porque somos parte del territorio y de las comunidades que viven en él”, indicó.
Bienestar animal
Los representantes de la compañía también entregaron una visión general sobre el funcionamiento de los centros de cultivo y los distintos sistemas que permiten monitorear variables clave para el desarrollo de la biomasa, como oxígeno disuelto, temperatura y otras condiciones oceanográficas.
En su presentación, el subgerente de Salud de la compañía, Cristian Correa, abordó el enfoque sanitario aplicado en el cultivo, poniendo énfasis en el concepto de bienestar animal como eje transversal de la producción. Explicó que asegurar condiciones adecuadas para los peces no solo responde a criterios éticos, sino también productivos, ya que un menor estrés mejora la inmunidad, reduce la mortalidad y optimiza indicadores clave como la conversión alimentaria.
Correa explicó además que en los últimos cinco años la compañía ha incorporado herramientas tecnológicas orientadas a la llamada “acuicultura de precisión”, que permiten monitorear factores de riesgo sanitario y anticipar enfermedades. Entre ellas mencionó el uso de cámaras y sistemas de análisis que permiten detectar lesiones, opacidades o la presencia de parásitos sin necesidad de manipular a los peces, así como proyectos de investigación enfocados en la caracterización de la microbiota de los peces mediante secuenciación genética. Este trabajo busca identificar los microorganismos presentes en el intestino, piel y branquias, construir bibliotecas microbiológicas y desarrollar modelos predictivos que permitan anticipar problemas sanitarios, reducir la mortalidad y disminuir el uso de tratamientos farmacológicos en el cultivo.
“Hoy contamos con herramientas tecnológicas que nos permiten medir, gestionar y sobre todo prevenir el desarrollo de enfermedades. Estamos caracterizando la microbiota de nuestros peces mediante secuenciamientos múltiples, que nos permiten identificar miles de microorganismos y entender cuáles son benéficos y cuáles pueden generar daño. Con esa información buscamos anticiparnos a los riesgos sanitarios, fortalecer la resistencia de los peces y avanzar hacia sistemas de cultivo cada vez más predictivos”.
Gemelos digitales
Finalmente, el gerente de Operaciones, Óscar Aude, abordó el proceso de digitalización que la compañía ha incorporado para gestionar de manera más eficiente la operación de los centros de cultivo. Explicó que la logística cumple un rol clave como soporte transversal del proceso productivo, desde las etapas en agua dulce hasta la fase de engorda en mar, incluyendo la instalación de infraestructura, mantenimiento de redes, operación de embarcaciones y coordinación con autoridades marítimas.
Aude señaló que la empresa ha comenzado a integrar herramientas de acuicultura de precisión y análisis de datos para optimizar estas operaciones, destacando el desarrollo de gemelos digitales, es decir, representaciones virtuales de la operación real que permiten monitorear recursos, rutas de navegación, consumo de combustible y tiempos de operación de las embarcaciones. Actualmente, la operación de un centro contempla 112 actividades independientes, cada una con requerimientos logísticos específicos, lo que exige sistemas de análisis que permitan evaluar el desempeño de los recursos en tiempo real, optimizar rutas marítimas, anticipar contingencias operacionales y reducir impactos como el consumo de combustible o la huella de carbono.
“Hoy estamos desarrollando gemelos digitales de nuestra operación, que son representaciones virtuales de lo que ocurre en terreno. Esto nos permite monitorear rutas, tiempos de navegación, consumo de combustible y uso de los recursos en tiempo real. Con esos datos podemos simular escenarios, optimizar la logística y tomar decisiones más eficientes para la operación y para reducir el impacto en el entorno”.
Recorrido por pontón y centro de cultivo
Concluida la exposición de los ejecutivos de Invermar, junto con ellos se inició un recorrido por las instalaciones del centro, comenzando por el pontón, desde donde se coordinan las principales operaciones productivas.
En este marco, el jefe de centro, Carlos Garcés explico el funcionamiento del sistema de alimentación del centro, el cual opera de manera remota desde Puerto Montt. Desde una sala de control, operadores monitorean permanentemente las cámaras instaladas en cada jaula, observando el comportamiento de los peces y ajustando la entrega de alimento en tiempo real. El centro cuenta con 16 jaulas y 32 cámaras submarinas, además de cámaras aéreas que permiten supervisar el movimiento de los equipos y detectar posibles contingencias operacionales. El sistema permite alimentar hasta seis jaulas de manera simultánea, mientras sensores y dispositivos de control ayudan a ajustar la operación según variables como corrientes marinas o comportamiento de la biomasa, con el objetivo de maximizar la eficiencia y reducir la pérdida de alimento.
Las cámaras submarinas de alta resolución, instaladas en cada una de las jaulas del centro capturan ocho imágenes por segundo en resolución 8K, las que son enviadas a una plataforma en la nube donde son procesadas y analizadas mediante algoritmos especializados antes de ser visualizadas por los operadores. Este sistema permite obtener imágenes de alta definición del comportamiento de los peces dentro de las jaulas y generar información relevante para la toma de decisiones productivas.
Según indicó el jefe del centro Traiguén II, Invermar mantiene una alianza tecnológica con Aquabyte, empresa de origen noruego especializada en análisis de biomasa mediante inteligencia artificia
“Esta tecnología nos permite ver a los peces dentro de la jaula en tiempo real y entender su comportamiento. Con esta tecnología podemos identificar crecimiento, detectar si una jaula deja de comer o analizar indicadores de bienestar, como la opacidad ocular, lo que nos ayuda a tomar decisiones a tiempo y ajustar el manejo productivo cuando es necesario”, explicó.
Características del pontón
Durante el recorrido también se abordaron las condiciones de habitabilidad del pontón, los protocolos de seguridad y los procedimientos operacionales que forman parte de la gestión diaria del centro de cultivo.

El pontón utilizado en el centro Traiguén II corresponde a un pontón tipo barco, parte de una serie de pontones que la empresa ha desarrollado a partir de embarcaciones que ya habían completado su vida útil. Este modelo permite reutilizar estructuras existentes, evitando su disposición final y reduciendo la necesidad de construir nuevas plataformas flotantes. Según explicó Garcés, el diseño ofrece además ventajas operacionales frente a los pontones cuadrados tradicionales, como una mejor navegación frente a condiciones meteorológicas adversas y una mayor capacidad de almacenamiento. En este caso, el pontón puede almacenar hasta 300 toneladas de alimento, lo que aumenta la autonomía operativa del centro y contribuye a reducir la frecuencia de abastecimiento y la huella de carbono asociada a las operaciones logísticas.
Uso de ROVs
Siguiendo el recorrido, la delegación visitó los módulos de cultivo del centro Traiguén II, donde los representantes de la empresa explicaron aspectos relacionados con la infraestructura productiva y el manejo de la biomasa.
Durante el recorrido por el pontón, el equipo del centro explicó el sistema utilizado para la gestión de mortalidad en las jaulas. Cada unidad cuenta con un cono de mortalidad ubicado en su zona central, hacia donde los peces muertos son desplazados mediante un ROV (vehículo operado remotamente). Desde ese punto, la mortalidad es conducida hacia receptáculos instalados en el pontón mediante el sistema LIFT UP, que utiliza inyección de aire para transportar los peces hasta la superficie. Este mecanismo permite realizar la operación de manera automatizada, reduciendo la intervención directa de buzos y, con ello, los riesgos asociados a las labores de inmersión.
“Los buzos los utilizamos principalmente para revisar las redes loberas, lo que se realiza cada tres días, especialmente entre los
0 y 20 metros, donde verifican que no haya roturas y realizan reparaciones cuando es necesario”, explicó Carlos Garcés, jefe de centro de Traiguén II.
Al finalizar la visita, los asistentes compartieron además un espacio de camaradería junto a los equipos de Invermar, instancia que permitió continuar el intercambio de impresiones sobre la operación del centro y los desafíos actuales de la salmonicultura.


Noticias relacionadas
Formalizan a extrabajador de Nova Austral por sustracción ilegal de salmones desde centro de cultivo