
Con el inicio del nuevo ciclo político y un escenario regulatorio que el gremio considera rígido para la realidad productiva actual, el Consejo del Salmón volvió a poner el foco en medidas de implementación acotada que, a su juicio, podrían destrabar el crecimiento de la salmonicultura sin modificar las condiciones esenciales de operación.
En entrevista con Mundo Acuícola, la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel King, planteó que el énfasis para 2026 debe estar en acciones de corto plazo, particularmente en micro relocalizaciones y ajustes cartográficos dentro de concesiones ya asignadas.
Seguel explicó que el estancamiento productivo de la salmonicultura se produce en paralelo a cifras positivas de exportación, las que obedecen principalmente a factores comerciales y financieros, y no a un aumento real de la producción. “Hoy día productivamente estamos estancados y eso es un problema estructural. Somos una industria productiva y cuando una industria productiva no crece en toneladas, retrocede, porque los competidores sí avanzan. No existe el estatus quo: si no aumentamos producción, perdemos posición relativa frente a otros países”.
En ese contexto, Seguel indicó que el año 2026 abre una ventana política para avanzar en una agenda de destrabe regulatorio, considerando que la salmonicultura fue incorporada de manera transversal en los programas de gobierno de la segunda vuelta y que ya existe un gabinete definido. “Estamos en un ciclo político donde la salmonicultura logró un reconocimiento transversal. Fue incorporada en los programas de todas las candidaturas relevantes, sin distinción política, y eso genera una oportunidad concreta para avanzar en medidas que permitan destrabar su desarrollo”.
Aunque el Consejo del Salmón ha planteado la necesidad de reformas estructurales de mayor alcance, Seguel enfatizó que el foco inmediato del gremio está puesto en avanzar en un conjunto acotado de medidas concretas, con respaldo interno y factibilidad de implementación.
Micro relocalizaciones y ajustes cartográficos
Al abordar el componente regulatorio, Seguel detalló que la propuesta inicial del gremio se centra en habilitar ajustes de orientación y localización al interior de concesiones ya otorgadas, con el fin de optimizar variables oceanográficas, reducir riesgos sanitarios y disminuir impactos ambientales, sin modificar la biomasa autorizada. “En una primera etapa estamos planteando avanzar en micro relocalizaciones y ajustes cartográficos, lo que implica permitir que, dentro de concesiones existentes, pueda modificarse la orientación o posición de centros y jaulas, algo que hoy la normativa no permite, aun cuando se mantengan las mismas condiciones productivas”.
Seguel enfatizó que las micro relocalizaciones no implican expansión territorial ni aumento de biomasa, sino una flexibilización acotada para optimizar el uso de concesiones ya otorgadas. En ese marco, planteó que hoy la normativa impide realizar ajustes básicos de orientación o posición, aun cuando se mantengan intactas las condiciones productivas.
Según explicó, habilitar estos movimientos permitiría aprovechar mejor la batimetría y las corrientes en tramos cercanos, reduciendo riesgos sanitarios y ambientales. “Moverse 50 o 100 metros dentro de una concesión puede significar mayor profundidad y mejores corrientes, manteniendo la misma cantidad de peces, pero con un impacto significativamente menor sobre el fondo marino”.
Callejones regulatorios y nuevo escenario
En la conversación, Seguel atribuyó parte de las actuales dificultades operativas del sector a un entramado regulatorio construido en contextos de crisis, lo que, a su juicio, ha derivado en rigideces institucionales difíciles de resolver. Según explicó, la acumulación de normas, competencias y servicios ha generado escenarios en que las decisiones productivas y de ordenamiento quedan bloqueadas. “La industria se ha regulado históricamente en escenarios críticos, y regular en crisis suele producir marcos normativos poco funcionales. Hoy tenemos múltiples servicios, ministerios y regulaciones que confluyen en verdaderos callejones sin salida, donde simplemente no hay margen para decidir”.
En ese contexto, sostuvo que las relocalizaciones de mayor escala requieren definiciones complejas sobre destino, plazos y procedimientos posteriores, razón por la cual el gremio ha optado por avanzar en paralelo con medidas acotadas. “Existe consenso en que se necesitan soluciones estructurales, pero eso no significa que sea sencillo definir dónde, cómo y cuándo. Si esperamos resolver todo de una vez, podemos quedar atrapados diez años en la misma discusión, sin movernos de donde estamos”.



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