Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Carlos Wurmann examina el nuevo escenario global de la acuicultura

Carlos Wurmann analiza el histórico hito alcanzado por la acuicultura mundial en 2024, que por primera vez superó los 100 millones de toneladas, y advierte sobre una desaceleración progresiva del crecimiento, junto con desafíos crecientes en gobernanza, sostenibilidad e innovación para América Latina y el mundo.

En este artículo técnico para Mundo Acuícola, Carlos Wurmann G., ingeniero civil industrial, magíster en Economía y presidente del Centro Internacional de Estudios Estratégicos para la Acuicultura (CIDEEA), analiza el escenario global de la acuicultura en 2024, marcado por el histórico hito de superar por primera vez los 100 millones de toneladas y por crecientes señales de desaceleración. El experto, además, será uno de los protagonistas de la conmemoración de los 50 años de la salmonicultura comercial en Chile que organiza Mundo Acuícola, donde ofrecerá una charla magistral sobre los principales desafíos y proyecciones del sector. 

La acuicultura mundial en 2024: superando por primera vez los 100 millones de toneladas y enfrentando desafíos crecientes de desaceleración.

La acuicultura mundial ha consolidado su posición como un pilar fundamental de la seguridad alimentaria global en 2024, al superar, por primera vez en la historia la barrera de los 100 millones de toneladas. Con una producción de 102,7 millones de toneladas de especies de origen animal, el sector registró un aumento en volumen del 3,9% respecto a las cifras de 2023. Este hito contrasta con la pesca extractiva, la cual aportó 91,9 millones de toneladas (crecimiento de 1,6%). Así, los cultivos acuáticos representan el 52,8% del desembarque total de productos pesqueros del año 2024 (194,6 millones de toneladas), mostrando su predominio productivo sectorial desde 2022. Las proyecciones para el futuro cercano son optimistas, sugiriendo cosechas que podrían alcanzar los 105-106 millones de toneladas en 2025.

El valor de primera venta de esta actividad también ha mostrado una progresión significativa, alcanzando los USD 371.337 millones en 2024, cifra un 6,8% superior a la de 2023, con lo que el valor medio por kilo cosechado fue de USD 3,6. No obstante, este valor varía considerablemente según el grupo de especies de que se trate. Por ejemplo en 2022/2024, los crustáceos alcanzan un valor medio ponderado de USD 8,8 por kg, mientras que los moluscos muestran el valor más bajo con USD 2,1 por kg. Históricamente, los precios de primera venta de las cosechas (ajustados a moneda de 2024) han mostrado fluctuaciones, decreciendo los valores promedio hasta 2007/09, subiendo luego hasta 2019/21, para volver a decrecer levemente en el último trienio 2022/24.

A estas alturas la acuicultura mundial se caracteriza por una fuerte concentración. Solo 10 países (de los 202 que registran cultivos con FAO en 2024) aportan un destacado 88,9% del volumen y un 87,3% del valor total. China (incluyendo Hong Kong) lidera de forma indiscutible, aportando el 56,1% de las cosechas globales  y junto a India e Indonesia, totalizan el 73,6% de los volúmenes cultivados. Aunque la mayoría de los líderes productivos son asiáticos, cuatro naciones occidentales logran mantenerse en el «top 10» de las cosechas mundiales: Egipto, con tilapia;  Noruega, con salmón; Chile con salmónidos y mejillones y Ecuador, con camarón patiblanco. Aunque los 10 primeros productores han cambiado a lo largo del tiempo (y son 16 en los últimos 30 años), la hegemonía de los actuales “top 10” se ha intensificado en las últimas tres décadas, avanzando desde el 74,2% de las cosechas en 1992/94 al 88,6% en 2022/24.

Asia domina en las cosechas de 2024 con el 89,1% del volumen mundial, seguidas por las Américas (4,9%; ALC: 4,3%), Europa (3,4%), África (2,4%) y Oceanía (0,2%), verificándose a una correlación inversa entre el nivel de desarrollo económico y el dinamismo acuícola, ya que el 92,1% de las cosechas provienen de países de ingresos medios, mientras los países de altos ingresos han visto reducir su participación del 19,7% en 1992/94 a solo el 7,6% en 2022/24, delegando la producción de cultivo en naciones con vocación exportadora como Chile, Ecuador y Noruega, entre otros, mientras ellos se enfocan en la innovación tecnológica, y casi todos dependen fuertemente de las importaciones para suplir su demanda interna.

Desaceleración

A pesar de las cifras récord del 2024, existe preocupación por la desaceleración del crecimiento de las cosechas. Acá, la Tasa Media Acumulativa Anual (TMAA) mundial de estas producciones ha decrecido sistemáticamente desde un 8% (entre 1992/94 y 2002/04) hasta un 3,9% entre 2012/14 y 2022/24. Este fenómeno se atribuye – entre otros – a problemas de gobernanza, sostenibilidad y cambio climático. En China, la baja en la TMAA entre las mismas fechas (de 9,1% a 3,2%) ha sido en parte autoimpuesta en los últimos años, por planes quinquenales que buscan reducir el impacto ambiental y aumentar la sostenibilidad. Sin embargo, la acuicultura sigue siendo mucho más dinámica que otros sectores cárnicos: frente a TMAAs de  5,8% de crecimiento acuícola en los últimos 30 años terminados en 2022/24,  la carne de vacuno solo creció a tasas anuales de un 0,9%, la de cerdo un 1,7% y las aves en un 3,6%.

En contraste con la pesca extractiva, donde el 87% proviene del mar, el 63% de las cosechas animales de 2024 se generan en aguas continentales y solo el 37% en el entorno marino. En 2022/24 las divisiones de especies predominantes en la acuicultura mundial son los peces de agua dulce (54,5%), seguidos de moluscos (19,9%) y crustáceos (13,8%). En términos de grupos FAO, las carpas y especies similares es el más voluminoso, aportando el 33,6% de la producción total en el último trienio. Por su parte, los salmones, truchas y eperlanos ocupan el octavo lugar en importancia por volumen (4,4%), pero el cuarto en valor (8,7%).

América Latina y el Caribe

Para América Latina y el Caribe (ALC), el año 2024 presentó resultados atípicos. Por primera vez desde 2015, la región mostró una leve disminución del -0,12% en su volumen de cosecha (4,43 millones de toneladas) y una caída del -3,1% en su valor total. Estas pérdidas afectaron a 14 de los 40 países y territorios regionales que muestran cultivos en el año. Al igual que con la tendencia mundial, la TMAA de ALC ha caído de un 14,5% a un 5,7% en las últimas tres décadas terminadas en 2022/24. No obstante, la región sigue promediando un crecimiento del 9,1% en los últimos 30 años, superando la media mundial de 5,8%.

La matriz productiva de ALC es distinta a la global: el 73,4% de sus cosechas se produce en ambientes marinos o salobres, debido al predominio del camarón, salmónidos y mejillones. El valor medio ponderado por kilo en la región es de USD 4,9, superior a la media mundial de USD 3,8. Cuatro especies dominan la acuicultura regional: el camarón patiblanco (39% volumen / 31,9% valor), el salmón del Atlántico (16,9% volumen / 34,7% valor), la tilapia del Nilo y el chorito. Juntas, estas especies representan el 76,2% del volumen y el 78% del valor regional.

Al igual que en el resto del mundo, en ALC la acuicultura también aumenta a tasas decrecientes en las últimas tres décadas terminadas en 2022/24 (de 14,5% en 1992/94-2002/04 a 5,7% en 2012/14-2022/24). Eso sí, dentro de la región se evidencian comportamientos dispares en la última década terminada en 2022/24. Chile ha perdido dinamismo (TMAA de 2,9% versus 20,7%  dos décadas antes) debido principalmente a fallas de gobernanza. En contraste, Ecuador (TMAA de 13,4%) y México (TMAA de 6,5%) avanzan con fuerza en los últimos 10 años. Brasil muestra un crecimiento del 4,7% anual  en este período y, según cifras de la industria, habría sobrepasado el millón de toneladas en 2025, perfilándose como un futuro miembro del «top 10» mundial.

Balance global y señales de alerta

Resumiendo, entonces, el mundo acuícola, todavía con actividades muy incipientes fuera del Asia, sigue su curso creciente en 2024, en busca de la sostenibilidad ambiental, social y económica y de una aceptación social creciente, superando en dinamismo a la producción de otras carnes. Las cosechas siguen concentrándose en un número muy limitado de países y especies, de forma que los 10 primeros de cada grupo que actualmente dominan las cosechas mundiales aumentan su importancia a lo largo del tiempo, y desafían los ingentes esfuerzos de diversificación productiva. A la vez, ALC sufre en 2024 su primera baja en las cosechas desde el período 2014-2016, y presenta variadas inquietudes ante la necesidad de enfrentar fuertes cambios en diversos frentes. 

A nivel global tanto como en ALC se agradece la contribución creciente de la acuicultura a la oferta pesquera y a la alimentación humana, pero se advierte que deberá enfrentarse variadas situaciones que exigirán enormes esfuerzos de gobiernos, empresas y de las comunidades. Entre otros, la creciente influencia de nuevas tecnologías que requieren de altas inversiones (sistemas RAS, ‘offshore’, IA y otros) y exigen trabajar en grades volúmenes; mercados más exigentes y en ocasiones ralentizados; un cambio climático  de efectos aún poco manejables, y -especialmente- sistemas de gobernanza poco efectivos, habitualmente carentes de liderazgo, poco propositivos y con vocación mayoritariamente contralora, y frecuentemente sin claros objetivos ni metas de largo plazo, en ambientes políticos y comerciales cambiantes que no favorecen la inversión.

Proyecciones

Estas y otras causas , sumadas a una creciente competencia con otros productos cárnicos sugieren que hasta al menos la primera mitad de la próxima década las tasas de crecimiento de las cosechas tanto como las del comercio pesquero internacional se ralentizarán más allá de lo experimentado hasta la fecha. Por lo anterior, los países, y especialmente aquellos con deseos de aumentar sus cosechas acuícolas deberán reforzar sus esfuerzos creativos e innovativos, para mejorar su competitividad y ganar en opciones de satisfacer sus demandas internas tanto como en mercados/consumidores foráneos, los que se harán mucho más exigentes. 

Con todo, América Latina, después de Asia, puede considerarse como la región con mayores posibilidades de crecimiento acuícola en el mundo, siempre que logre ofrecer estabilidad política, vocación innovadora  y mucho mejores sistemas de gobernanza para satisfacer mercados cada vez más exigentes y a una opinión pública que demanda mayor sostenibilidad ambiental y social.